¿Somos dioses?
P. ¿Podrías explicar Juan 10:34? Parece decir que los hombres son dioses.
R. Para empezar, retrocedamos un versículo hasta Juan 10:33.
Aquí Jesús está debatiendo con algunos líderes religiosos sobre su propia deidad. Están enojados con Cristo porque Él les dice: «Yo soy el Hijo de Dios». También había dicho que era uno con Dios, haciéndose igual a Dios. Ellos responden con ira en el versículo 33, diciendo: «No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios».
Entonces Jesús responde en Juan 10:34: «¿No está escrito en vuestra ley: “Yo dije: Vosotros sois dioses”?». Probablemente, Jesús se refiere a una cita del Salmo 82:6. Aquí el Señor habla a través del rey David a los jueces de Israel, diciendo: «Yo he dicho: Vosotros sois dioses; y todos vosotros sois hijos del Altísimo».
Notarás que en Juan 10:34 y en el Salmo 82:6, la palabra «dioses» comienza con «d» minúscula. Los autores de estos libros no estaban diciendo que los hombres sean divinos. Aunque fuimos creados a su imagen, ciertamente no poseemos los atributos de Dios. Dios es omnipotente (todopoderoso), es omnipresente (está en todas partes) y es omnisciente (lo sabe todo). Los seres humanos no son ni omniscientes, ni omnipresentes, ni omnipotentes; no se parecen en nada al único Dios verdadero. Además, Dios es autoexistente y eterno, mientras que el hombre no lo es.
Cuando el Señor dice: «Sois dioses», significa que Dios creó al hombre (Adán) a su propia imagen. De la misma manera que Dios gobierna el universo, proveyendo, guiando y gobernando, Dios creó originalmente al hombre para que fuera el gobernante de este planeta, teniendo todas las cosas de este mundo, como los peces y el ganado, bajo su cuidado y dominio. El hombre fue creado para dirigir este mundo, y Dios lo colocó aquí, a su propia imagen, de la misma manera que el Padre crea la vida. De hecho, al hombre y a la mujer se les concedió la capacidad de procrear a su propia imagen. Por un acto de amor, pueden engendrar a otro ser humano a su semejanza.
Además, el salmo al que Jesús parece referirse trata de jueces que tienen el poder de gobernar sobre otros hombres de la misma manera que Dios juzga a toda la humanidad. De estas maneras, y quizás de otras, se describe al hombre como un dios menor de este mundo. Sin embargo, ciertamente no somos divinos y nunca ascenderemos a un estatus divino.
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