¡Los estafaron!
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Hoy en día, Frank Abagnale es consultor de seguridad y vive en Carolina del Sur. Pero hace casi sesenta años, cuando era un joven adulto, llevaba a cabo una «estafa» tras otra, convenciendo a la gente de que era piloto de línea aérea, profesor asistente, médico e incluso abogado, cuando en realidad no era nada de eso.
Una vez dijo: «Cuando la gente escribe sobre mí, suele empezar con el titular “El estafador más grande del mundo”». Pero tras cumplir condenas en prisiones de tres países, incluido Estados Unidos, Abagnale se dio cuenta de que una vida honrada era mejor.
Aunque Abagnale llevó a cabo estafas asombrosas, hay otra figura de la historia que merece el título de «el mayor estafador del mundo». Satanás, bajo la apariencia de una serpiente parlante, convenció a Eva de que podía comer de algo que Dios había prohibido y que no le pasaría nada (Génesis 3:4). Ella, a su vez, persuadió a Adán (v. 6), y fue con este acto que toda la humanidad perdió no solo su inocencia, sino también la vida eterna (v. 22).
Convencer a los humanos de desobedecer a Dios requirió una estafa mucho mayor que cualquier cosa que Abagnale haya intentado jamás. Al describir a Satanás a través de la imagen del rey de Tiro, la Biblia dice: «Por la abundancia de tu comercio te llenaste de violencia por dentro» (Ezequiel 28:16). La palabra «comercio» se entiende mejor como alguien que se dedica a intercambiar palabras malvadas. El diablo era un calumniador que acusaba a Dios de injusticia.
Eva creyó en la artimaña de Satanás y desobedeció la restricción de Dios. A partir de ahí, la espiral descendente quedó asegurada, culminando en la expulsión del paraíso y la introducción de la muerte en el mundo. Esta estafa le dio a Satanás la audacia de proclamarse «príncipe de este mundo» (Juan 14:30), el mundo sobre el que Dios había querido que Adán y Eva tuvieran dominio. Cambió el curso de la historia humana y hizo necesario el sacrificio
de Jesús para redimir a una humanidad caída.
Aplícalo:
Los estafadores suelen tener éxito porque la gente quiere confiar en los demás. Cuando alguien te ofrezca algo demasiado bueno para ser verdad, ¡analiza la oferta y pide a Dios que guíe tus pasos!
Profundiza:
Génesis 3:1–7; Proverbios 12:22; Gálatas 6:7, 8