La Biblia de Sam Houston Junior
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Sam Houston fue un pintoresco y audaz estadista, político y militar estadounidense del siglo XIX. Séptimo gobernador de Texas, es conocido sobre todo por haber contribuido a la incorporación de Texas a los Estados Unidos. Aunque se casó tres veces, su tercera esposa, Margaret Moffette Lea, de Alabama, le dio ocho hijos, el primero de los cuales fue Sam Houston Jr. Sam Houston Jr. nació en 1843.
Comenzó a servir en la Confederación en 1861. El 7 de abril de 1862, en la famosa batalla de Shiloh de la Guerra Civil, Sam Houston Jr., hijo del famoso tejano, recibió un disparo en la espalda. Cayó al suelo y probablemente habría muerto de no ser por la Biblia de su madre, que llevaba en su mochila. Al atravesar las páginas, la bala de plomo se detuvo justo sobre el Salmo 70, que dice: «Tú eres mi ayuda y mi salvador» (versículo 5).
Tras la guerra, Sam estudió en Independence y luego cursó la carrera de Medicina en Pensilvania, convirtiéndose en médico. Sin embargo, más tarde abandonó la práctica médica para dedicarse a la escritura. Se casó con Lucy Anderson, y la pareja tuvo tres hijos. Años más tarde, tras la muerte de su esposa, Sam se desanimó y se fue a vivir con su hermana Margaret. Ocho años después falleció a la edad de 51 años.
Sam Houston Jr. fue, literalmente, salvado por la Palabra de Dios. La Biblia que llevaba consigo detuvo, de hecho, una bala. ¿Sabías que estamos siendo atacados por un enemigo que quiere acabar con nosotros? Las armas que utiliza no son las típicas pistolas y cuchillos. La guerra espiritual de Satanás es sutil y tiene como objetivo destruirnos para siempre. Pero el Señor nos ha proporcionado una armadura que podemos ponernos para mantenernos a salvo.
«Revestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis resistir las artimañas del diablo. Porque no luchamos contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, quedar firmes» (Efesios 6:10-13). Cuando los «dardos encendidos» del diablo se dirijan hacia ti, ¡levanta el «escudo de la fe» (versículo 16) y apágalos para siempre!