¿No se refiere 1 Corintios 16:1, 2 a las ofrendas dominicales de la iglesia?
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En este pasaje, el apóstol Pablo escribía a las iglesias de Asia Menor para que ayudaran a sus hermanos en Cristo, que se veían afectados por la hambruna. La población de Judea luchaba por conseguir alimentos suficientes, y el apóstol animó a los nuevos cristianos a recordar a los de Jerusalén (Romanos 15:26).
Después de que Agabo profetizara sobre esta gran hambruna, los discípulos «decidieron enviar ayuda a los hermanos que vivían en Judea. Así lo hicieron, y la enviaron a los ancianos por medio de Bernabé y Saulo» (Hechos 11:29, 30).
Dado que todas las referencias del Nuevo Testamento demuestran que estos cristianos guardaban el sábado del séptimo día, Pablo hizo una sugerencia práctica sobre esta ofrenda especial. Sugirió que el domingo por la mañana (que era el momento en que pagaban las facturas y liquidaban las cuentas), una vez terminado el sábado, apartaran algo para sus hermanos necesitados, de modo que estuviera a mano cuando él llegara. Los judíos no manejaban dinero en sábado.
Las palabras griegas para «apartar algo» significan literalmente «por sí mismo». En el lenguaje actual, diríamos «en casa». A veces esto se traduce como «ahorrarlo», «apartar dinero» o «ponerlo en un lugar especial». Aquí no hay ninguna referencia a reunirse para el culto el domingo ni a recoger ofrendas en un servicio religioso. Era una forma sencilla de que la gente apartara algunos fondos extra «según le fuera prosperando» para ayudar a los cristianos que sufrían en Judea.
No hay nada de sagrado en el primer día para apartar estos fondos. Era la forma que tenía Pablo de ayudar a estos cristianos pobres a recordar de manera práctica a otros miembros de la familia de la fe. Las personas que apartan fondos de forma sistemática suelen dar más que aquellas que, de forma esporádica, intentan dar mucho de una sola vez.