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Comprender las lenguas
Un hecho sorprendente
Cuenta la leyenda que cuando los griegos fueron incapaces de capturar la ciudad de Troya incluso después de imponerle un asedio de 10 años, finalmente recurrieron a una astuta estratagema. El ejército griego fingió zarpar y dejó en la orilla un enorme caballo hueco de madera como aparente regalo de victoria. Pero, en realidad, ¡estaba lleno de guerreros armados! Sinón, un espía griego dentro de Troya, persuadió a los troyanos para que introdujeran el caballo dentro de las murallas de la ciudad, diciendo que de hacerlo, Troya se volvería misteriosamente invencible. Esa noche, Sinón liberó a las tropas ocultas en el gigantesco caballo. Tras matar a los guardias troyanos, abrieron las puertas a los soldados griegos que esperaban, y Troya fue capturada e incendiada.
Diferencias de interpretación
Un regalo de un enemigo puede ser muy mortífero. El hampa ha despachado con éxito a muchos objetivos humanos envolviendo bellamente una bomba como regalo con un lazo adornado y papel que explota al abrirse. Hoy en día, el diablo está utilizando una falsificación del don del Espíritu -una forma pagana del don de lenguas- para acceder a la Iglesia de Dios y destruirla desde dentro. Poco después de convertirme en cristiano, estaba haciendo autostop de Palm Springs a Los Ángeles para visitar a mi madre. A mitad de camino, me llevó una amable señora pentecostal de mediana edad, que se alegró mucho al enterarse de mi reciente conversión. Mientras conducíamos, me preguntó: “¿Has recibido ya el Espíritu Santo?”. Me sorprendió un poco su pregunta, porque nadie me lo había preguntado antes. “Bueno, creo que sí”, dije lentamente. “Ciertamente he sentido el Espíritu de Dios en mi vida. El Señor me está ayudando a hacer muchos cambios, como dejar las drogas, robar, mentir, maldecir y muchas cosas más”. “No, no me refería a eso”, dijo, un poco frustrada. “¿Has recibido el bautismo del Espíritu Santo? ¿Hablas en lenguas?” Me pareció extraño que ella pareciera mucho más interesada en si yo había experimentado o no una expresión extática que en el hecho de que yo estaba obteniendo la victoria sobre los pecados que me habían mantenido cautiva durante tanto tiempo. Aun así, esta amable señora estaba convencida de que me estaba perdiendo un elemento primordial de la experiencia cristiana. Y no queriendo privarme de algo tan importante, comencé una búsqueda muy profunda sobre el controvertido tema de las lenguas. Las primeras iglesias a las que asistí eran todas carismáticas, lo que significa que creían en hablar en lenguas extáticas -una experiencia a menudo descrita como “glosolalia”. La mayoría de mis nuevos amigos en nuestro grupo de estudio bíblico “hablaban en lenguas,” así que la información que estoy a punto de compartir es el resultado de experiencia de primera mano así como de años de investigación. Necesito abordar algunos hechos impopulares en este estudio, y debo comenzar diciendo que aunque no estoy de acuerdo con algunas de las enseñanzas de mis hermanos y hermanas carismáticos, creo firmemente que Dios tiene a miles de Sus hijos en estas hermandades. También reconozco que incluso entre los carismáticos hay grandes diferencias de interpretación con respecto al don de lenguas, así que perdóneme si generalizo a veces. La guerra que libro no es contra las personas, sino contra el error. La misma verdad que a veces puede herir, también promete liberarnos (Juan 8:32).
El auténtico don de lenguas
Comencemos con una definición. La palabra “lengua” en la Biblia significa simplemente “un idioma”. Dios da todos los dones del Espíritu para llenar una necesidad práctica. ¿Cuál era la necesidad de lenguas? Jesús dijo a sus seguidores: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). Este mandato planteaba un problema. ¿Cómo iban a salir los apóstoles a predicar a todo el mundo si sólo hablaban una o dos lenguas? Después de todo, los discípulos de Jesús eran muy brillantes, aunque la mayoría de ellos no habían recibido una educación formal. Para cumplir la gran comisión, Él prometió darles un don único del Espíritu Santo. Se trataba de una capacidad milagrosa y sobrenatural para hablar lenguas extranjeras que antes no habían estudiado ni conocido, con el propósito de difundir el Evangelio. “Y estas señales seguirán a los que creen; … hablarán nuevas lenguas” (Marcos 16:17). El hecho de que Jesús dijera que estas nuevas lenguas, o idiomas, serían una “señal” indica que la capacidad de hablarlas no vendría como resultado de un estudio lingüístico normal. Más bien, sería un don instantáneo para predicar con fluidez en un idioma previamente desconocido. Solo hay tres ejemplos reales de hablar en lenguas registrados en la Biblia (Hechos capitulos 2, 10, y 19). Si observamos estos tres casos, encontraremos una imagen más clara de este controvertido don: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados. Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:1-4). El fuego es símbolo de poder. Dios envió este don en forma de lenguas de fuego para que supieran que Él daría poder a sus débiles lenguas de la misma manera que fortaleció a Moisés para ir ante el Faraón (Éxodo 4:10-12) y tocó los labios de Isaías con un carbón del altar celestial (Isaías 6:6, 7). ¿Por qué esperó el Señor hasta Pentecostés para conceder este don? Hechos 2:5-11 establece la escena: “Y moraban en Jerusalén judíos piadosos, de todas las naciones debajo del cielo. Y cuando esto se divulgó, se juntó la multitud, y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban todos atónitos y maravillados, diciéndose unos a otros: He aquí, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Y cómo oímos cada uno en nuestra lengua en que nacimos? … Les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”. El día de Pentecostés era un día santo judío que caía 50 días después de la Pascua. Israelitas devotos venían de todas partes del imperio romano para adorar en Jerusalén. Dios escogió esta oportuna ocasión para conceder este don de lenguas a los discípulos, de modo que pudieran predicar a los judíos visitantes en sus lenguas nativas. Al menos 15 grupos lingüísticos diferentes estaban representados en la multitud aquel día (Hechos 2:9-11). Como resultado, miles de estos visitantes se convirtieron. Después de Pentecostés, llevaron su nueva fe a sus respectivos países. De este ejemplo debería quedar muy claro que el don de lenguas fue dado para comunicar el evangelio en los diferentes idiomas existentes en el mundo. Algunos han sugerido erróneamente que el milagro de Pentecostés fue un don para oír y entender diferentes idiomas. No fue un don de oído dado a los oyentes, sino más bien un don del Espíritu dado para capacitar a los creyentes para hablar (Hechos 2:4). No se llama don de oídos a los oyentes, sino don de lenguas a los hablantes. Además, la señal no eran oídos de fuego en los oyentes, sino lenguas de fuego en los que predicaban. Tambien a veces se sugiere que el don de lenguas es un “lenguaje celestial” entendido solo por Dios o por aquellos con el don de interpretacion. La Biblia es clara en Hechos capítulo 2 que tanto los discípulos como los que escuchaban entendían lo que se predicaba-“las maravillosas obras de Dios” (Versículo 11). Veamos ahora el segundo ejemplo, cuando Pedro predicó a Cornelio y a su familia: “Mientras Pedro decía estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían la palabra. Y se asombraron los de la circuncisión que habían creído, todos los que habían venido con Pedro, de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían hablar en lenguas, y glorificar a Dios” (Hechos 10:44-46). Hechos 10:1 nos dice que Cornelio era italiano, mientras que Pedro era judío y hablaba arameo. La historia también nos dice que los sirvientes de una casa romana podían ser de cualquier parte del mundo. Debido a las evidentes barreras lingüísticas en esta reunión, Pedro probablemente comenzó a predicar a través de un intérprete. Pero cuando el Espíritu Santo cayó sobre Cornelio y su casa, los judíos que estaban con Pedro pudieron entender a los gentiles que hablaban en lenguas distintas de sus lenguas nativas. El registro es que los Judios les oyeron “magnificar a Dios” en estos idiomas. Al informar más tarde de esta experiencia a los líderes de la iglesia, Pedro dijo: “El Espíritu Santo cayó sobre ellos, como sobre nosotros al principio” (Hechos 11:15, énfasis añadido). Pedro aquí nos dice claramente que Cornelio y su familia recibieron el mismo don de lenguas de la misma manera que los discípulos el día de Pentecostés. En otras palabras, hablaban lenguas que antes no conocían de una manera que podía ser entendida. El tercer y ultimo ejemplo de hablar en lenguas es cuando Pablo predico a 12 discipulos efesios. Hechos 19:6 registra, “Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.” Pablo era el más educado y el que más había viajado de los apóstoles, y hablaba muchos idiomas (1 Corintios 14:18). Cuando el Espíritu Santo vino sobre estos 12 hombres efesios, Pablo reconoció que estaban profetizando, o predicando, en nuevas lenguas. Lo más probable es que hablaran en lenguas comunes en todo el Imperio Romano, ya que eso sería práctico para difundir el Evangelio. Lucas no dice que ellos recibieron una forma de lenguas diferente de los dos primeros ejemplos, así que debemos asumir que era el mismo tipo de don dado en Pentecostés. Usted encontrara que las unicas veces que el don de lenguas fue asociado con el derramamiento del Espiritu Santo es cuando personas de mas de un grupo linguistico fueron reunidas, creando asi barreras de comunicacion. Note que en Hechos capitulo 4 usted tiene una repetición de la experiencia descrita en el capitulo 2. El lugar fue sacudido y ellos se pusieron a hablar. El lugar fue sacudido y fueron llenos del Espíritu Santo, pero debido a que no había extranjeros presentes, el don de lenguas estuvo ausente. Hechos 4:31 dice: “Y habiendo orado, tembló el lugar donde estaban reunidos; y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y hablaban la palabra de Dios con denuedo.” El propósito del bautismo del Espíritu Santo no es murmurar o balbucear sonidos ininteligibles, sino tener poder para predicar. Por eso Jesús dijo: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
El mensaje a Corinto
De los 14 libros del Nuevo Testamento escritos por Pablo, 1 Corintios es el único en el que trata el tema de las lenguas. La iglesia de Corinto obviamente tenia un problema especifico y temporal porque la segunda carta de Pablo a Corinto ni siquiera menciona las lenguas. La antigua ciudad de Corinto era famosa por sus dos puertos marítimos internacionales. Debido a que la iglesia de Corinto era un crisol de muchas nacionalidades diferentes, sus servicios a menudo se volvían caóticos y confusos. Evidentemente, algunos de los miembros oraban, testificaban o predicaban en lenguas desconocidas para los demás presentes. Por eso Pablo ordenó que si hablaban en una lengua desconocida para la mayoría, debían permanecer en silencio a menos que hubiera alguien allí para interpretar o traducir (1 Corintios 14:28). En otras palabras, no es de buena educación hablar en una lengua que el auditorio no entiende. Escuche estas claras declaraciones del apóstol: “Ahora bien, hermanos, si voy a vosotros hablando en lenguas, ¿de qué os serviré, si no os hablare por revelación, o por ciencia, o por profecía, o por doctrina? Y aun las cosas sin sonido vital, sea flauta o arpa, si no dan distinción en los sonidos, ¿cómo se sabrá lo que se toca con flauta o con arpa? Pues si la trompeta da un sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla? Así también vosotros, si no diereis por la lengua palabras fáciles de entender, ¿cómo se sabrá lo que se habla? porque hablaréis al aire. … Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros con mi voz, que diez mil palabras en lengua desconocida. … Si alguno habla en lengua desconocida, que sea por dos, o a lo sumo por tres, y esto por turno; y que uno interprete. Y si no hubiere intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí y para Dios” (1 Corintios 14:6-9, 19, 27, 28). Es realmente asombroso que algunas personas tomen este pasaje y lo utilicen como excusa para balbucear durante los servicios. El mensaje constante de Pablo a lo largo de las Escrituras es justamente lo contrario. En 1 Timoteo 6:20, menciona específicamente “evitar balbuceos profanos y vanos”. Y en 2 Timoteo 2:16, Pablo repite ese consejo: “Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque aumentarán a más impiedad”. En otras palabras, el propósito mismo del don del habla es comunicar tus pensamientos. Si los presentes no entienden tu comunicación, entonces guarda silencio.
¿Lenguaje de oración celestial?
Muchos de mis amigos carismáticos estarían de acuerdo en que las lenguas habladas en el libro de los Hechos eran lenguas normales del mundo. Pero rápidamente añaden que existe un segundo don: un lenguaje de oración celestial. Este don, dicen, es para expresar los “gemidos indecibles” del Espíritu (Romanos 8:26). El propósito, dicen, es que el diablo no pueda entender nuestras oraciones. Pero en ninguna parte se nos enseña a ocultar nuestras oraciones al diablo. Él tiembla cuando oye rezar a los cristianos. Esta doctrina de una lengua de oración se basa principalmente en 1 Corintios 14:14 donde Pablo dice: “Porque si oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento es infructuoso.” Ellos interpretan que esto significa que cuando Pablo oraba en el Espíritu, usaba una “lengua celestial” y ni él mismo sabía lo que estaba orando. Esta teoría plantea una cuestión importante. ¿Cómo podría saber el suplicante si su oración fue escuchada? Entonces, ¿qué dice realmente Pablo en 1 Corintios 14:14? El problema para entender este versículo procede en gran medida de la engorrosa traducción. Permítanme reformular el versículo en inglés moderno: “Si oro en una lengua que los que me rodean no conocen, puede que esté orando con el Espíritu, pero mis pensamientos serían infructuosos para los que me escuchan”. Pablo insiste en que, si oramos en voz alta, debemos hacerlo de modo que los que nos rodean nos entiendan, ¡o callarnos! Fíjate en los versículos siguientes: “¿Qué es, pues? Oraré con el espíritu, y oraré también con el entendimiento: Cantaré con el espíritu, y cantaré también con el entendimiento. De lo contrario, cuando bendigas con el espíritu, ¿cómo dirá Amén a tu acción de gracias el que ocupa la sala de los ignorantes, que no entiende lo que dices?” (1 Corintios 14:15,16). Según este texto, ¿quién tiene el problema de comprensión? Es el oyente y no el orador, como se enseña comúnmente. Si alguna vez has rezado con alguien que está ofreciendo una oración en un idioma desconocido para ti, entonces sabes lo que Pablo quería decir cuando dijo que es difícil para ti decir “Amén” (que significa “así sea”) al final de la oración. Sin un intérprete, no tienes ni idea de a qué estás asintiendo. Es posible que acabes de pedir una bendición para el diablo, ¡por lo que parece! Es obvio del contexto de 1 Corintios 14 que el proposito de hablar en lenguas, o lenguas extranjeras, es para comunicar el evangelio y asi edificar la iglesia. Si los oyentes no entienden la lengua hablada no pueden ser edificados. Consecuentemente, si no hay interprete, el orador simplemente esta hablando al aire y los unicos presentes que saben lo que se esta diciendo son Dios y el mismo. Este es el claro significado del versículo 2, a menudo mal citado. “Porque el que habla en lengua extraña, no habla a los hombres, sino a Dios; porque nadie le entiende, aunque en espíritu habla misterios”. Pablo enfatiza otra vez que las lenguas habladas necesitan ser entendidas por los oyentes o si no el que quiere compartir los misterios del evangelio necesita sentarse tranquilamente en meditación entre él y Dios. “Así también vosotros; si no hablareis por lengua palabras fáciles de entender, ¿cómo se sabrá lo que se habla? porque hablaréis al aire”. “Pero si no hay intérprete, calle en la iglesia; y hable consigo mismo y con Dios” (versículos 9, 28). Claramente, ¡todo el propósito de las lenguas es cruzar las barreras del lenguaje y comunicar el evangelio! Algunos han preguntado: “¿No dijo Pablo que hablaba en lenguas de ángeles?”. No. Pablo dijo, “Aunque hablo en lenguas humanas y angélicas…” (1 Corintios 13:1, énfasis añadido). Si usted lee este versículo en su contexto, verá que la palabra “aunque” significa “aun si”. Por ejemplo, Pablo también dijo en el versículo 2: “Aunque tengo toda la fe …”. Él no tenía toda la fe. Y el verso 3 agrega, “Aunque entregue mi cuerpo para ser quemado…” Pablo fue decapitado, no quemado. Así que podemos ver que Pablo aquí usó la palabra “aunque” para significar “aunque”.
Prioridades correctas
Creo que todos los dones del Espíritu, incluyendo el verdadero don de lenguas, son necesarios y están disponibles para la iglesia hoy en día. Pero las Escrituras enseñan que algunos de los dones son más importantes que otros y que debemos centrarnos en los más importantes. “Pero codiciad ardientemente los mejores dones” (1 Corintios 12:31). De hecho, cuando la Biblia enumera los dones espirituales, las lenguas generalmente se encuentran al final de la lista. “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, después los que hacen milagros, luego los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas” (1 Corintios 12:28). “Mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas” (1 Corintios 14:5). Sin embargo, algunos predicadores carismáticos han invertido la lista y han hecho del don de lenguas el énfasis principal de su predicación. Ellos nos harían pensar que un cristiano que no habla en lenguas es un ciudadano de segunda clase. Pero Pablo deja claro que diferentes dones son dados a diferentes personas, y no se espera que nadie tenga todos los dones. El pregunta en 1 Corintios 12:29, 30: “¿Son todos apóstoles, profetas, maestros, obradores de milagros? ¿tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?”. La respuesta es obviamente ¡NO! La Biblia dice: “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22, 23). Pero estos mismos predicadores nos quieren hacer creer que el fruto del Espíritu son las lenguas o que toda persona que es llena del Espíritu Santo hablará en lenguas. Sin embargo, de más de 50 ejemplos en la Biblia donde Dios llenó a Su pueblo con el Espíritu, sólo tres veces las lenguas están conectadas con la experiencia. Además, Jesús es nuestro ejemplo. El fue lleno del Espiritu Santo, pero nunca hablo en lenguas. Juan el Bautista fue “lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre” (Lucas 1:15), pero tampoco hay registro de que hablara en lenguas. De los 27 libros en el Nuevo Testamento, solo tres hacen alguna referencia al don de lenguas. Hay cerca de 39 autores de la Biblia. De los 39, solo tres-Lucas, Pablo, y Marcos-mencionan el tema de las lenguas. En otras palabras, debemos poner el énfasis donde Dios pone el énfasis.
Falsificación creativa
El genuino don de lenguas es una herramienta poderosa para la proclamación del evangelio. Pero recuerde, el diablo tiene una falsificación para cada verdad de Dios. Glosolalia (glô’se-lâ’ lê-a) es la palabra usada a menudo para describir la experiencia popular encontrada en la mayoría de las iglesias carismáticas. Se define en el American Heritage Dictionary como: “discurso fabricado y sin sentido, especialmente el asociado a un estado de trance o a ciertos síndromes esquizofrénicos”. Contrasta con la definición de lengua del mismo diccionario: “El uso por parte de los seres humanos de sonidos vocales, y a menudo de símbolos escritos que representan estos sonidos, en combinaciones y patrones organizados con el fin de expresar y comunicar pensamientos y sentimientos”. Según cualquier definición, los sonidos inconexos de la glosolalia no son una lengua. Créanme, he visto esta práctica muchas veces. En una iglesia carismática a la que solía asistir, el pastor y su esposa eran un “equipo de lenguas”. Todas las semanas, en medio del sermón del pastor, su esposa se ponía en pie de un salto, levantaba los brazos y prorrumpía en expresiones extáticas. Pero siempre decía lo mismo. “Handa kala shami, handa kala shami, handa kala shami…”. Una y otra vez. Esto me pareció sospechoso al instante, porque Jesús dijo: “Pero cuando oréis, no uséis vanas repeticiones, como hacen los paganos” (Mateo 6:7). Cada vez que esto sucedía, el marido de la mujer dejaba de predicar y proporcionaba una dudosa traducción al inglés de su supuesto mensaje. Normalmente empezaba con “Así dice el Señor”. Sin embargo, a pesar de que ella siempre repetía las palabras “handa kala shami”, la vaga interpretación del pastor era diferente cada vez, y a veces tres veces más larga que el enunciado. Me preguntaba por qué, si era un mensaje de Dios, no nos lo daba en inglés la primera vez.
Paganismo bautizado
Mi exposición a este “equipo de lenguas” carismático me recordó algunas cosas que había leído en mis libros de historia mientras crecía. Esta manifestación moderna de las lenguas no tiene sus raíces en la Biblia, sino en antiguos rituales paganos de espiritismo. En el siglo VI a.C., el Oráculo de Delfos se encontraba en un templo construido cerca de las faldas del monte Parnaso. Delfos también era sagrada para Dioniso, dios asociado al vino, la fertilidad y la danza sensual, y para las nueve Musas, diosas protectoras de la música. Mientras sonaba música estimulante, la sacerdotisa principal, llamada Pythia, respiraba vapores embriagadores, entraba en un trance frenético y empezaba a parlotear. Los extraños sonidos que murmuraba la sacerdotisa eran interpretados por un sacerdote, que solía hablar en verso. Se consideraba que sus palabras eran las de Apolo, pero los mensajes eran tan ambiguos que rara vez se podía demostrar que eran erróneos. Cuando vivía con los nativos americanos en Nuevo México, presencié varias veces un ritual similar. Los indios comían el alucinógeno peyote, luego se sentaban en círculo y cantaban y tocaban tambores durante horas. En la actualidad, las iglesias carismáticas son, con diferencia, las más populares entre los nativos americanos, ya que se trata de una transición fácil y natural desde sus antiguas religiones. En muchas tribus paganas africanas, para invocar la bendición de sus dioses, la gente sacrificaba un pollo o una cabra y bailaba alrededor de una hoguera durante largas horas, cantando canciones al ritmo hipnótico de un tambor. Con el tiempo, algunos de los habitantes acababan poseídos por sus dioses y empezaban a hablar las espeluznantes lenguas del mundo de los espíritus. Entonces, el brujo o sacerdote local traducía los mensajes. Este ritual aún se practica entre los católicos vudú de las Antillas. Esta práctica pagana se introdujo en las iglesias cristianas norteamericanas a principios del siglo XIX. Muchos de los esclavos africanos que fueron llevados a América y obligados a aceptar el cristianismo eran incapaces de leer la Biblia por sí mismos. Aunque procedían de diversas tribus africanas, una práctica común a la mayoría de las tribus eran las “danzas de los espíritus”, en las que la persona “poseída por el espíritu” murmuraba. Los esclavos lo asociaron erróneamente con el “don de lenguas” cristiano y empezaron a incorporar una versión modificada en sus reuniones. Estos frenéticos servicios, que se acompañaban de música rítmica pesada, empezaron a extenderse al principio sólo en el Sur y los participantes fueron objeto de burlas por parte de las principales denominaciones como “Holy Rollers”. Algunos incluso llegaron a agarrar serpientes venenosas durante sus trances de posesión como medio de demostrar que tenían el “espíritu.” (Esto era un mal uso de Marcos 16:18, que dice: “Tomarán serpientes”, en referencia a la vez que Pablo fue mordido accidentalmente por una serpiente, pero resultó ileso por el veneno. Véase Hechos 28:3-6). Que la gente cace y recoja serpientes mortales para probar que tienen el Espíritu Santo es, en realidad, ¡tentar a Dios! La expansión nacional del movimiento pentecostal entre los caucásicos comenzó en Los Ángeles en la Apostolic Faith Gospel Mission en la calle Azusa en 1906. El líder era un antiguo predicador de santidad negro llamado William Seymour. A partir de ahí, los líderes siguieron refinando las doctrinas y haciéndolas más atractivas y apetecibles para otros cristianos de la línea principal: “Entonces, hacia 1960, el movimiento carismático empezó a atraer seguidores dentro de las denominaciones tradicionales. Desde entonces continuó teniendo un crecimiento explosivo hasta que ahora hay varios millones de carismáticos en las iglesias protestantes y católicas de todo el mundo”.2 Es importante notar el papel prominente que juega la música en todas las religiones paganas que practican la glosolalia. Este falso don de lenguas se introdujo por primera vez en las iglesias tradicionales a través de la música y los estilos de culto paganos “bautizados”. Los ritmos dominantes y repetitivos y el ritmo sincopado desarman los poderes de razonamiento superiores y ponen la mente subconsciente en un estado hipnótico. En esta condición vulnerable, el espíritu de la expresión extática encuentra fácil acceso. Ahora el diablo esta usando este falso don de lenguas, como un caballo de Troya, para introducir estilos de adoracion paganos en las iglesias cristianas con un aterrador grado de exito. Satanas quiere cambiar la atencion de los cristianos de la fe al sentimiento. Algunas de estas iglesias carismaticas van tan lejos como para decir que la Biblia es la vieja carta, y que los mensajes que vienen a traves de las lenguas son revelaciones frescas del Espiritu y por lo tanto mas confiables. ¡Asi que ahora el escenario esta listo para la actuacion final de Satanas!
Cómo nos afecta el Espíritu de Dios
El concepto de que una persona que es “muerta en el espíritu” debe caer al suelo y revolcarse y murmurar es un insulto al Espíritu Santo. La razón por la que Dios nos da Su Espíritu es para restaurar en nosotros Su imagen, no para robarnos toda dignidad y autocontrol. En el monte Carmelo, los profetas paganos de Baal saltaron sobre el altar y gritaron y gimieron. Profetizaron y se cortaron. En cambio, Elías se arrodilló en silencio y rezó una sencilla oración (1 Reyes 18:17-46). “Porque Dios no es el autor de la confusión” (1 Corintios 14:33). Si Dios no es responsable, ¿entonces quién lo es? La idea de que perdemos el control cuando recibimos el Espíritu no concuerda con las Escrituras. “Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas” (1 Corintios 14:32). He aquí otro caso. Después de que Jesús salvara a un hombre enloquecido y poseído por el demonio junto al mar, se vio al hombre curado “sentado a los pies de Jesús, vestido y en su sano juicio” (Lucas 8:35). La invitación de Dios es: “Venid ahora y discutamos juntos, dice el Señor” (Isaías 1:18). Quiere que usemos la cabeza. Algunos de los que están leyendo este estudio sin duda están pensando: “¿Cómo te atreves a decir estas cosas? Yo he hablado en lenguas por años y sé que es de Dios!”. Como cristianos, nunca debemos basar nuestras conclusiones en como nos sentimos. Después de todo, el diablo ciertamente puede hacernos sentir bien. Más bien, debemos basar nuestras creencias en la Palabra segura de Dios. Un amigo mío era un carismático activo que a menudo hablaba en lenguas. Cuando estudió estas cosas, comenzó a cuestionar si este “don” provenía del espíritu correcto. Así que sinceramente oró y dijo: “Señor, si esta no es Tu voluntad y si no estoy experimentando el verdadero don de lenguas, ¡entonces por favor quítamelo!”. Me dijo que desde ese día, la experiencia de la glosolalia nunca volvió. Un verdadero cristiano debe estar dispuesto a renunciar a toda opinión y práctica apreciada en el altar de la voluntad de Dios y abandonar cualquier práctica que pueda ser cuestionable, no importa cuán popular, aceptada o amada sea entre otros cristianos. Hay cosas que son muy estimadas entre los hombres, pero que son abominación a los ojos de Dios (Lucas 16:15).
Balbuceando en Babilonia
¿Por qué es tan esencial para nosotros hoy en día comprender el tema de las lenguas? Creo que el movimiento carismático moderno fue predicho en la profecía bíblica. El capítulo 18 de Apocalipsis nos dice: “Y clamó fuertemente con gran voz, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia. … Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” (versículos 2, 4). Debemos recordar que una de las principales características de la antigua Babilonia en la torre de Babel era la confusión de lenguas (Génesis 11:7-9). El Apocalipsis nos está diciendo que en los últimos días, el pueblo de Dios será llamado a salir de Babilonia y de sus confusos sistemas religiosos falsos. “Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos como ranas”. Apocalipsis 16:13. La frase “de la boca” representa el habla, y por favor no pase por alto el hecho de que el arma principal de una rana es su lengua. ¿Lenguas impuras? Tal vez Dios está tratando de decirnos algo. Recuerde que la confusion de lenguas en Babel no fue una bendicion del Espiritu, sino mas bien una maldicion por su rebelion. De hecho, la palabra moderna “balbuceo” proviene de la historia de la antigua Babel. En Pentecostés, la maldición de Babel fue revertida para que otros pudieran entender el evangelio.
Dada a los obedientes
He conocido a personas que me han dicho que han tenido el bautismo del Espíritu Santo porque hablaban en lenguas; sin embargo, sostenían un cigarrillo en una mano y una lata de cerveza en la otra. Aclaremos algo. Hay algunos requisitos básicos para recibir este don tan precioso del Espíritu Santo. Jesús dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad” (Juan 14:15, 16, 17). “Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen” (Hechos 5:32, énfasis añadido). Hace algunos años varios famosos evangelistas de televisión cayeron en el camino. Todos ellos afirmaban estar llenos del Espíritu Santo y tener el don de lenguas. Pero vivian en una gran desobediencia inmoral. Hablaban en lenguas en la TV, luego dejaban el estudio para vivir una vida comprometedora. Algo simplemente no estaba bien. Estos hombres también me hicieron preguntarme, “Si este es el genuino don de lenguas, entonces ¿por qué estos evangelistas carismáticos necesitan un ejército de intérpretes para traducir para ellos cuando predican en el extranjero?” ¿Por qué Dios da el Espíritu? “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos.” Hechos 1:8. Dios no nos da el Espíritu para balbucear, sino como poder para testificar ¿Cómo podemos recibir el genuino don del Espíritu Santo? Sométase totalmente a Dios, esté dispuesto a perdonar a otros, obedézcale y pídale. Lucas 11:13 dice, “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”