Predicción de la recuperación
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David Abramson, investigador de la Universidad de Nueva York, lleva a cabo un estudio a largo plazo sobre los supervivientes del huracán Katrina. El equipo de Abramson ha estado realizando encuestas a las familias desde que la tormenta azotó la zona en 2005. Han estado buscando formas de predecir la resiliencia entre los supervivientes. Han identificado que las personas religiosas creen que pueden soportar los factores estresantes, y que aquellas con unos ingresos familiares de al menos 20 000 dólares tenían más probabilidades de recuperarse de la tormenta.
La mayor tormenta que jamás haya azotado la Tierra se produjo como resultado de la maldad humana. Cuando la batalla entre Cristo y Satanás se trasladó a nuestro mundo y los seres humanos optaron por escuchar a Satanás en lugar de a Dios, se encendió nuestra tendencia al mal. El Diluvio fue una respuesta al colmo del deterioro moral y la miseria: «Entonces vio el Señor que la maldad del hombre era grande en la tierra, y que todo designio de los pensamientos de su corazón era de continuo solamente el mal» (Génesis 6:5).
Este fue solo uno de los muchos casos en la Biblia en los que Dios tuvo que intervenir para detener la corrupción total de los seres humanos como resultado de la entrada del pecado, a través de Satanás, y de la actividad continua de los enemigos espirituales de Dios en este planeta (vv. 6–8). Con el tiempo, una parte del mundo alcanzaría otro punto álgido de corrupción con la crucifixión de Jesús.
A pesar de estos resultados, Dios mantuvo su promesa del pacto con Abraham, que decía: «Bendeciré a quienes te bendigan, y maldeciré a quien te maldiga; y en ti serán benditas todas las familias de la tierra» (Génesis 12:3). El descendiente de Abraham, Jesús, se convirtió en la esperanza de recuperación para el planeta. Fue mediante su muerte que la bendición de la salvación del pecado y de Satanás comenzó a surtir efecto. Aunque los efectos de la batalla han pasado factura, la recuperación ha comenzado.
Aplícalo:
Habla con alguien que haya sobrevivido a un trauma grave.
Profundiza:
Génesis 3:15; Génesis 4:8; Génesis 22:15–18