Cómo criar hijos piadosos
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Probablemente todo el mundo haya observado, en alguna ocasión, a un niño imitando a un adulto, y puede resultar bastante entretenido verlo. Las investigaciones demuestran que los niños pequeños e incluso los bebés de todo el mundo imitan en exceso a los adultos a la hora de realizar una tarea, lo que significa que observan y luego imitan las acciones de los adultos, incluso si dichas acciones son innecesarias o inútiles.
Un estudio, en el que se utilizaron recipientes con juguetes en su interior, demostró que, incluso cuando se indicaba a los niños que no realizaran acciones innecesarias para abrir los recipientes, estos seguían imitando lo que habían visto hacer a un adulto. Si eso incluía pasos innecesarios, los niños los imitaban obedientemente.
Dios ha confiado a los padres una responsabilidad increíble en la crianza de los hijos.
Los niños dependen de sus padres, los admiran y, como es de esperar, los imitan. Ante una influencia tan poderosa, los padres deben plantearse seriamente su papel en la vida de sus hijos.
Salvo su relación con Dios y con su cónyuge, los padres deben dar a sus hijos la máxima prioridad. Los niños necesitan un suministro constante de amor, seguridad y coherencia por parte de sus padres. Necesitan que se les guíe hacia la obediencia, los buenos valores y el respeto a la autoridad. «Corrige a tu hijo, y él te dará descanso; sí, deleitará tu alma» (Proverbios 29:17).
Sin embargo, es esencial que la disciplina sea siempre amorosa. «No provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina y amonestación del Señor» (Efesios 6:4).
Cuando los padres crían a sus hijos de manera fiel y concienzuda, enseñándoles a amar al Señor por encima de todo, pueden aferrarse con confianza a la maravillosa promesa: «Instruye al niño en el camino que debe seguir, y cuando sea viejo no se apartará de él» (Proverbios 22:6).
Ponlo en práctica:
¿Cómo estás utilizando la influencia que Dios te ha dado para bendecir a los niños que forman parte de tu vida?
Profundiza:
2 Timoteo 3:16; Deuteronomio 6:6, 7; Colosenses 3:21