Cubiertos de justicia
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¿Cuál es la prenda más cara que has comprado nunca? Imagina que le compras a tu pareja un vestido de noche que cuesta 30 millones de dólares. El vestido «Nightingale of Kuala Lumpur» fue diseñado por Faisol Abdullah en 2009. Con 750 diamantes incrustados, este vestido de tafetán rojo burdeos, gasa, seda y satén brilla literalmente.
Hay un traje de boda mucho más caro que costó todo el cielo, pero te lo ofrecen sin coste alguno. Este regalo gratuito llegó a través de la sangre derramada de Cristo en el Calvario. El manto de la justicia perfecta de Jesús es necesario para que entres por las puertas del cielo y participes en la gran cena de bodas (Apocalipsis 19:9).
La vida perfecta que Cristo ofrece se describe en una parábola en la que se invitó a unos huéspedes a una boda. A cada huésped se le ofreció un traje de boda. «Pero cuando el rey entró para ver a los invitados, vio allí a un hombre que no llevaba traje de boda. Entonces le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?” Y él se quedó sin palabras» (Mateo 22:11, 12). No bastaba con acudir a la boda; necesitaba un traje de boda.
La misma imagen se describe en la parábola del hijo pródigo. Cuando el hijo pródigo regresó a casa, abatido y arrepentido, el padre rápidamente ordenó a los siervos que vistieran a este hijo que estaba con ropas sucias. «Traed el mejor vestido y ponédselo» (Lucas 15:22).
Los pecadores necesitan algo más que quitarse sus harapos; necesitan ropa nueva. Es decir, necesitan una nueva vida en Cristo. Cuando Jesús resucitó de entre los muertos, su vida perfecta nos dio el poder para vivir como Cristo y «seguir sus pasos» (1 Pedro 2:21). Cuando dependemos de la vida y la muerte de Jesús, se nos promete que su vida justa será nuestra. Como dijo Pablo: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13).
Aplícalo:
¿Cuál es la prenda de ropa más cara que has comprado nunca?
Profundiza:
Génesis 3:21; Zacarías 3:3, 4; Apocalipsis 7:14