Descubre tus dones, 1.ª parte

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«Lo primero es lo primero», de Stephen Covey, es un popular libro de autoayuda que presenta un enfoque de gestión del tiempo diseñado para aumentar la eficacia basándose en los valores. Covey describe cómo algunas personas se dejan llevar por el reloj en lugar de por la brújula, tomando decisiones basadas en lo que es urgente pero no necesariamente importante. Al identificar tus principios fundamentales, te guiarás hacia el «norte verdadero» en lugar de distraerte con cosas que no aportan un beneficio a largo plazo.

Mediante una matriz que distingue entre lo urgente, lo no urgente, lo importante y lo no importante, Covey ayuda a las personas a priorizar su trabajo al darse cuenta de que, a menudo, se dejan llevar por lo urgente, pero no siempre por lo importante. Las áreas que más tendemos a descuidar son precisamente las importantes, como el ejercicio físico y la planificación.

Para el cristiano, la tarea diaria más importante es pasar tiempo con Dios y buscar ser lleno del Espíritu. Como el Señor no nos presiona, ese tiempo de silencio puede acabar en la categoría de «no urgente», aunque sea importante. Y esta fue la primera tarea que Cristo encomendó a los discípulos tras regresar al cielo. Jesús les ordenó que esperaran la Promesa del Padre «que… habéis oído de mí. … Seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días» (Hechos 1:4, 5).

Es a través del Espíritu Santo como recibimos los dones espirituales y el poder para realizar la obra de Cristo. «A cada uno se le da la manifestación del Espíritu» (1 Corintios 12:7). Tras enumerar los dones, Pablo explica cómo «el Espíritu lo hace todo, distribuyéndolo a cada uno en particular como Él quiere» (versículo 11).

El primer paso para descubrir tus dones espirituales es buscar, en oración, el derramamiento del Espíritu Santo en tu vida. Aunque pueda parecer que no es un paso urgente, es esencial, pues solo a través del Espíritu podemos conocer y recibir las capacidades divinas que nos permiten ser siervos eficaces de Cristo.

Ponlo en práctica:

Dedica un tiempo específico esta semana a orar cada día para que el Espíritu Santo entre en tu corazón y te revele los dones especiales que te ha concedido.

Profundiza:

Jeremías 29:13; Mateo 7:7, 8; Hebreos 11:6