Dios responde a las oraciones

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Imaginemos que una mañana te despiertas con el firme propósito de fundar un orfanato. ¿Qué considerarías una prioridad absoluta? Recaudar fondos podría ser una buena opción, ya que es difícil hacer gran cosa en este mundo sin dinero.

Pero hace más de 180 años, un predicador de origen alemán que vivía en Bristol, Inglaterra, decidió hacer las cosas de otra manera. Un brote de cólera había dejado huérfanos a cientos de niños en la ciudad británica, y George Mueller quería ayudar.

Su principal preocupación, sin embargo, era que la gente viera la mano de Dios al satisfacer las necesidades del proyecto, por lo que Mueller nunca pidió dinero. Descubría una necesidad, oraba, y esta se satisfacía de una manera que algunos llamarían milagrosa. A lo largo de su vida, sus orfanatos cuidaron de más de 10 000 niños, con el apoyo de más de 120 millones de dólares (al cambio actual) que llegaron a través de la oración.

La historia de George Mueller nos recuerda no solo que debemos «orar sin cesar» (1 Tesalonicenses 5:17), sino que debemos tener una confianza más profunda en Dios. «Y esta es la confianza que tenemos en él: que si pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye» (1 Juan 5:14).

Citarlo aquí no es para sugerir a los lectores que intenten «conseguir mediante la oración» unos cuantos millones de dólares. Más bien, es para demostrar una vida de fe y creer que «mi Dios suplirá todas vuestras necesidades según sus riquezas en gloria por Cristo Jesús» (Filipenses 4:19). Tener una vida de oración fructífera puede significar servir y hacer crecer una iglesia local, disfrutar de una carrera de servicio a los demás, o ser un cónyuge y padre exitoso.

Pero la clave para recibir de Dios es pedir. Jesús contó una parábola sobre una viuda persistente para ilustrar «que los hombres deben orar siempre y no desanimarse», como leemos en Lucas 18:1. La vida de oración es realmente una vida de orar siempre y de reconocer siempre que dependemos del cuidado de nuestro Padre celestial.

Aplícalo:

¿Qué importancia tiene la oración en tu vida? Habla con Dios como lo harías con un padre amoroso, porque Él realmente te ama y tus necesidades están a salvo en Sus manos.

Profundiza:

Lucas 18:1–6; Efesios 6:18; 1 Tesalonicenses 5:16–18