La Gran Apostasía

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Se le ha considerado el agente doble más exitoso de la Segunda Guerra Mundial. Juan Pujol García, conocido por el nombre en clave británico «Garbo» y el alemán «Alaric Arabel», fue rechazado inicialmente por los Aliados cuando les ofreció sus servicios. Originario de España, Juan se convirtió en un agente de éxito para los alemanes, quienes le pidieron que viajara a Gran Bretaña. Él aceptó, pero en lugar de eso se fue a Lisboa y elaboró informes falsos para los nazis.

Finalmente, los Aliados aceptaron a Pujol. Se trasladó con su familia a Gran Bretaña, donde creó una red de casi treinta agentes ficticios para los alemanes. Garbo desempeñó un papel clave al engañar a los alemanes sobre la fecha y el lugar de la invasión de Normandía en 1944. Su red de espías ficticia era tan convincente que sus contactos alemanes no intentaron reclutar espías adicionales en el Reino Unido.

El diablo es como un agente doble, pues ¿qué mejor manera podría haber de derribar la iglesia de Dios que corrompiéndola desde dentro? Jesús advirtió a sus discípulos de un engaño venidero: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces» (Mateo 7:15).

El apóstol Pablo fue igualmente directo acerca de una apostasía venidera. «Sé que después de mi partida entrarán entre vosotros lobos feroces, que no perdonarán al rebaño. Y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar a los discípulos» (Hechos 20:29, 30). El diablo utilizó a líderes eclesiásticos engañados que parecían creyentes genuinos, pero que alejaron a muchos de la verdad bíblica.

Garbo mezcló con éxito la verdad con el error y desvió a los alemanes. Satanás ha hecho esto y más, y la Biblia predice que antes del fin de los tiempos Satanás obrará «con todo poder, señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de injusticia entre los que perecen, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos» (2 Tesalonicenses 2:9, 10). Pero podemos detectar los informes ficticios de Satanás si nos mantenemos firmes en la Palabra de Dios (Mateo 7:24–27).

Aplícalo:

¿Alguna vez te han engañado para que creyeras algo que no era cierto?

Profundiza:

Mateo 24:4–35; 2 Tesalonicenses 2:1–12; 1 Juan 4:1–3