¿Noticias por adelantado?
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Cada día, millones de personas en todo el mundo consultan una pequeña sección supersticiosa que aún aparece en la mayoría de los periódicos, una que pretende decirles cómo va a ser su vida. Sin embargo, los horóscopos son tan genéricos que se ha demostrado que carecen de valor. En un experimento realizado en 1948 se entregó a personas con diferentes fechas de nacimiento exactamente el mismo horóscopo, ¡y todas afirmaron que era acertado en su caso!
Pero la Biblia advierte: «No os volváis hacia los médiums ni hacia los espíritus de los muertos; no los busquéis, para que no os contaminéis con ellos» (Levítico 19:31). Aun así, muchos siguen queriendo conocer el futuro. Les gustaría conocer las noticias antes de que sucedan; ¿quién puede culparles? Esa información podría ayudar a una persona a evitar una tragedia, a obtener una ganancia inesperada o incluso a cambiar el curso de los acontecimientos mundiales.
Aunque la Biblia no ofrece información sobre qué acciones comprar o quién va a ganar las próximas elecciones, Dios, a lo largo de la historia,
encargado a personas que salieran a profetizar. Esas proclamaciones no siempre eran predicciones; más bien, contenían palabras de ánimo y advertencias para el pueblo de Dios y para quienes les rodeaban.
El libro del Éxodo contiene un ejemplo de cómo Dios designó a un profeta, no para los hijos de Israel, sino para el faraón que los oprimía: «El Señor dijo a Moisés: “Mira, te he constituido como Dios para el faraón, y Aarón, tu hermano, será tu profeta. Tú dirás todo lo que yo te mande. Y Aarón, tu hermano, le dirá al faraón que deje salir a los hijos de Israel de su tierra» (7:1, 2).
Los profetas también transmitían el juicio de Dios a los líderes de Israel: tras el adulterio del rey David con Betsabé y el asesinato de Urías, el profeta Natán lo confrontó: «¡Tú eres ese hombre!» (2 Samuel 12:7).
En los tiempos bíblicos, los profetas no siempre transmitían «noticias por adelantado», lo que se denomina profecía predictiva. Pero su consejo procedía de Dios, y quienes lo obedecían prosperaban. Lo mismo ocurre hoy en día: prestar atención a la sabiduría profética trae bendiciones.
Aplícalo:
¿Se te ocurren algunas ideas proféticas que tienen quienes leen la Biblia, pero que el mundo en general no comprende?
Profundiza:
2 Pedro 1:21; 1 Samuel 9:9; Daniel 2:24–45