Perseverar sin resentimiento
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Durante sus años de encarcelamiento en la infame isla de Robben y en otras prisiones sudafricanas, Nelson Mandela nunca renunció a su visión de abolir el apartheid, el sistema de opresión racial de aquel país. Esa lucha llevó a Mandela a la cárcel, lo separó de su familia y dio lugar a una red mundial de apoyo a su movimiento.
Sin embargo, a pesar de que Mandela sufrió enormemente, se negó a dejarse llevar por el rencor: «El resentimiento es como beber veneno y esperar que mate a tus enemigos», dijo en una de sus frases más famosas. Se enfrentó a decepciones a lo largo del camino, pero salió de la cárcel no solo como un hombre libre, sino también como el futuro presidente de Sudáfrica.
Nelson Mandela perseveró incluso cuando las cosas parecían estar en su peor momento.
El surgimiento de la iglesia del remanente al final de un largo período de persecución (Daniel 7:25) se produjo cuando personas de todo el mundo estudiaban las antiguas profecías bíblicas y veían adónde conducían esas profecías. Había pruebas inequívocas de que la mano de Dios se movía en los acontecimientos mundiales y de que el diablo actuaba con rapidez «porque sabe que le queda poco tiempo» (Apocalipsis 12:12).
Pero, ¿por qué una iglesia remanente? Evidentemente, la Reforma iniciada por Martín Lutero y sus compañeros siglos antes se había estancado. Ya no existía ese mismo espíritu de reforma. Incluso cuando se cumplió el cautiverio del papa de 1798 —precisamente al final de los 1.260 años profetizados en Daniel 7:25—, solo hubo algunos indicios de reacción entre los miembros de las iglesias fundadas por Lutero y otros reformadores.
Dios vio la necesidad de que su pueblo actuara para compartir el mensaje del fin de los tiempos con los demás. En muchos lugares del mundo, los cristianos estudiaron la Palabra y reconocieron que «el tiempo del fin» (Daniel 12:4) había llegado. Dios guió a esos estudiosos de la Biblia (como Joseph Wolff y William Miller) para que proclamaran el mensaje de la Segunda Venida y la libertad que finalmente traerá de esta amarga prisión del pecado.
Aplícalo:
Recordando la fidelidad de los reformadores pioneros y de los creyentes en la Segunda Venida, proponte mantenerte fiel a tu fe y al mensaje que has recibido.
Profundiza:
Apocalipsis 12:14-17; Daniel 7:25; Daniel 12:4