Sarah Winchester

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Aunque la Casa Misteriosa de Winchester es una de las mansiones más populares de California, esta vivienda de estilo victoriano carece por completo de un plano general. Sarah Winchester simplemente tuvo que mudarse desde Connecticut. Según un médium al que consultó tras la muerte de su marido, los supuestos espíritus de todas las personas fallecidas a causa de las armas fabricadas por la famosa empresa de su marido la perseguirían a menos que siguiera construyendo una casa.

Se dice que su difunto marido también le comunicó que no moriría si continuaba con la construcción de una casa. Así pues, en 1884, se trasladó al oeste, a San José, y contrató a carpinteros para que comenzaran a trabajar día y noche.

Con el fin de «desorientar a los espíritus» e impedir que se instalaran en la casa (lo que, al parecer, ocurrió de todos modos, ya que, según se dice, estaba «embrujada»), Sarah incorporó muchos elementos extraños a su mansión. Se pueden encontrar puertas que no llevan a ninguna parte y ventanas que dan a otras partes de la casa.

Sarah heredó 20,5 millones de dólares cuando falleció su marido. Además, sus ingresos por su participación en la Winchester Repeating Arms Company le reportaban unos 1.000 dólares al día (unos 30.000 dólares al día al valor actual). Aunque mantuvo a sus trabajadores ocupados construyendo las 24 horas del día, los siete días de la semana, durante 36 años, Sarah falleció el 5 de septiembre de 1922. Al día siguiente, cesaron todas las obras.

Por otro lado, una de las casas más bellas construidas en tiempos bíblicos tenía un diseño perfecto. El diseño del santuario de Dios fue comunicado originalmente a Moisés. Más tarde, cuando David se propuso construir un lugar permanente para la casa del Señor, su hijo, el rey Salomón, erigió el «Primer Templo» en Jerusalén. Estaba tan cuidadosamente elaborado que los materiales se preparaban fuera del emplazamiento y luego se llevaban al lugar y se colocaban con reverencia.

Jesús prometió que construiría moradas celestiales para cada uno de nosotros, pero la preparación que debemos hacer antes de recibir esas moradas es acoger a Cristo en nuestro corazón. En otras palabras, el templo de Dios se construiría dentro de nosotros y albergaríamos al Espíritu Santo. Pablo escribe: «¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois de vosotros mismos?» (1 Corintios 6:19).

En hebreo, siete se dice «shevah», que proviene de la raíz «savah», que significa estar lleno o satisfecho. Como significa «lleno» y «satisfecho», es, por lo tanto, el número de la perfección espiritual. La sabiduría de Dios nos ayuda a construir el hogar perfecto. Salomón nos dice que la sabiduría ha construido una casa sin defecto alguno. La Biblia es nuestro plano. Cuando incorporemos el conocimiento de las Escrituras a nuestra mente, viviremos para siempre.

Lectura adicional: Proverbios 9:1-9