Un final violento
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Desde 1945, hace ya 73 años, muchas personas de todo el mundo han considerado a las Naciones Unidas como la mejor esperanza de la humanidad para la paz.
Y aunque se ha evitado una tercera gran guerra mundial, los cientos de conflictos y guerras regionales que han tenido lugar desde el final de la Segunda Guerra Mundial, también en 1945, han provocado la muerte de millones de personas —algunas estimaciones hablan de diez millones o más—.
No parece haber un final a la vista. El famoso Reloj del Juicio Final del Boletín de los Científicos Atómicos se fijó en «dos minutos para la medianoche» en enero de 2018, una de las marcas más cercanas a la medianoche de toda su historia. («La medianoche» significaría un holocausto nuclear.) «Calificar la situación nuclear mundial de grave es subestimar el peligro —y su carácter inminente—», afirmaron los científicos en su declaración anual.
Las guerras que hemos visto —y que veremos en los próximos años— son consecuencia de la Gran Controversia entre Cristo y Satanás. El adversario «sabe que le queda poco tiempo» (Apocalipsis 12:12) y está lanzando todo lo posible contra quienes esperan el regreso de Cristo, sin importarle cuánto daño causará esa contienda a hombres, mujeres y niños inocentes. Daniel nos dice que «habrá un tiempo de angustia, como nunca lo hubo desde que hubo nación» (Daniel 12:1), pero el pueblo de Dios «será librado».
Los creyentes en Cristo se preocuparán por sí mismos, por sus familias y por sus vecinos, por supuesto. Pero este es también un momento para regocijarse, pues Jesús dijo: «Cuando estas cosas empiecen a suceder, mirad hacia arriba y levantad la cabeza, porque vuestra redención se acerca» (Lucas 21:28).
Aplícalo:
Comparte la buena noticia —que Jesús va a volver y que Él puede preparar a cualquiera para ese regreso— con alguien que necesite oírla hoy.
Profundiza:
Marcos 13:7, 8; Mateo 25:6; Isaías 25:9