Un recorrido diferente
Read Time: 2 min

Los hologramas solían ser un tema de ciencia ficción, pero ahora se utilizan para proyectar a famosos. Hay varias formas de hacer que un artista virtual “parezca” subir a un escenario. Uno de los métodos consiste en proyectar desde un espejo inclinado sobre una fina pantalla. Se han utilizado diversas tecnologías para simular las actuaciones de músicos ya fallecidos, con la idea de que, con el tiempo, estas réplicas de músicos puedan incluso salir de gira.
Cuando Cristo vivo y resucitado regresó al cielo, envió al Espíritu Santo para que continuara su misión en la tierra. Esta acción trajo la presencia de Jesús a nosotros de una manera que va más allá de cualquier holograma. En un nivel básico, el Espíritu Santo haría muchas de las cosas que Cristo hizo mientras estuvo en la tierra. Por ejemplo, el Espíritu Santo ha estado difundiendo las enseñanzas de Jesús como Él predijo: “Él me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo anunciará” (Juan 16:14).
Además de promover la obra de Cristo, el Espíritu Santo también desempeña un papel especial en la conversión de todo cristiano recién nacido. Cristo se apoyó en el Espíritu para esta función cuando estuvo en la tierra dando testimonio a la gente: Jesús respondió: “Os aseguro que el que no nazca del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios” (Juan 3:5).
Más allá de la conversión inicial, el Espíritu Santo es también la fuente esencial del crecimiento del carácter, pues somos “fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:16). Como un padre que cría a sus hijos, el Espíritu Santo trae la presencia paternal de Jesús a tu vida. Esto es lo que Cristo quiso decir al hablar del envío del Espíritu Santo: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18). Como resultado de este crecimiento, los creyentes pueden cooperar directamente con el Espíritu -no con un holograma artificial- para seguir difundiendo las enseñanzas de Cristo.
Aplícalo:
Practica dando buenos consejos a alguien más joven que tú que esté interesado en crecer.
Profundice:
1 Corintios 12:3; 1 Pedro 1:2; Santiago 4:5, 6