Una vida prestada
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Las bibliotecas públicas ahora prestan audiolibros a través de una aplicación llamada Libby. Aunque estos audiolibros son grabaciones digitales, se tratan como si fueran ejemplares físicos. Esto significa que hay un límite en el número de personas que pueden tomarlos prestados al mismo tiempo.
Dios da a cada persona el aliento de vida, y ese aliento vuelve a Dios al morir. Sin embargo, a diferencia de los audiolibros, los versículos bíblicos que hablan del espíritu, o aliento, lo tratan como una especie de fuerza vital. En otras palabras, la fuerza vital no es una identidad consciente ni perceptiva. En cambio, es el poder que Dios infundió en el cuerpo sin vida de Adán para darle vida por primera vez.
En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea que se traduce como «aliento» en el relato de la Creación se traduce como «espíritu» en otras ocasiones. Además, Salomón dio una pista sobre el significado del espíritu humano. Explicó que es algo que proviene de Dios y que vuelve a Él al morir: «El polvo volverá a la tierra, tal como era, y el espíritu volverá a Dios, que lo dio» (Eclesiastés 12:7). Dado que la Biblia no enseña que la identidad consciente de las personas estuviera con Dios antes de que nacieran, no hay razón para pensar que el espíritu de este pasaje sea otra cosa que una fuerza vivificante.
Además, Salomón explica que los espíritus de los animales pueden ir a un lugar diferente tras la muerte: «¿Quién sabe si el espíritu de los hijos de los hombres se eleva, y el espíritu del animal desciende a la tierra?» (Eclesiastés 3:21). Esta diferencia entre la ubicación de los espíritus de los animales y los de los seres humanos tras la muerte también sugiere que los espíritus no son identidades conscientes. De lo contrario, Salomón estaría enseñando que las personas y los animales se encuentran en lugares distintos tras la muerte. Sin embargo, no hay ningún versículo en la Biblia que sugiera esto.
Aplícalo:
Devuelve algo que hayas tomado prestado.
Profundiza:
Eclesiastés 3:19, 20; Salmo 146:4; Job 33:4