Huracán Idalia: otro desastre «sin precedentes»
El huracán Idalia ha llegado.
La tormenta de categoría 3 ya batió varios récords al tocar tierra en Big Bend, Florida, una región relativamente despoblada de la bahía de Apalachee, a las 7:45 a. m. hora local del miércoles 30 de agosto. Con vientos que alcanzaban los 201 km/h, «fue el huracán más fuerte» en esa parte del estado «en más de 125 años» y «el primer huracán de gran intensidad… que atravesó… la bahía de Apalachee». Provocó una marejada ciclónica,«el aumento anormal del nivel del mar durante una tormenta»,de magnitudes sin precedentes en zonas como Cedar Key (más de 2,4 metros), la bahía de Tampa (más de 1,4 metros) y Clearwater Beach (1,23 metros). La marejada también,«en un fenómeno extraño, … invirtió el curso del río Steinhatchee de Florida», donde «los niveles de agua … [subieron] 2,7 metros en dos horas».
Idalia inundó carreteras, incluida la Interestatal 275; derribó líneas eléctricas, lo que afectó a «más de 200 000 clientes», y árboles, incluido un roble centenario junto a la casa del gobernador Ron DeSantis; destruyó edificios, barcos y señales de tráfico; y provocó la cancelación o el retraso de miles de vuelos.
Varias horas más tarde, Idalia entró en Georgia como huracán de categoría 1 con vientos de 145 km/h, continuando su trayectoria destructiva. «Es inusual que una tormenta se mantenga como huracán durante tanto tiempo, tan lejos de donde tocó tierra», declaró el veterano de NPR Russell Lewis.
A una velocidad de unos 32 km/h, Idalia, tras haber sido rebajada a tormenta tropical, azotó Carolina del Sur y se prevé que avance a continuación hacia Carolina del Norte. Carolina del Norte también espera las secuelas de un segundo huracán: Franklin, de categoría 2. USA Today informó: «Es la primera vez desde 1950 que la cuenca atlántica —que comprende el océano Atlántico, el mar Caribe y el golfo de México— ha tenido simultáneamente en agosto dos huracanes de categoría 2 con vientos máximos sostenidos de más de 110 mph, según Phil Klotzbach, meteorólogo investigador de la Universidad Estatal de Colorado».
La marea creciente del cambio climático
Tal y como explica Reuters, «los huracanes necesitan dos ingredientes principales: agua oceánica cálida y aire húmedo». Cuanto más se calienta el océano, más intensos son los huracanes. Entra en escena el cambio climático. La CNN afirmó: «Los científicos se han alarmado por lo cálidas que han sido las temperaturas oceánicas este año», destacando las«temperaturas del agua similares a las de un jacuzzi, cercanas a los 97 grados Fahrenheit», nunca antes vistas en Florida. Reuters informó: «En los últimos 40 años, el océano ha absorbido alrededor del 90 % del calentamiento causado por las emisiones de gases de efecto invernadero que retienen el calor. … Este calor adicional puede alimentar la intensidad de una tormenta y generar vientos más fuertes». El artículo afirmaba además: «Durante la temporada de huracanes del Atlántico de 2020 —una de las más activas de las que se tiene constancia—, el cambio climático aumentó las tasas de precipitación por hora en las tormentas con fuerza de huracán entre un 8 % y un 11 %, según un estudio de abril de 2022 publicado en la revista Nature Communications».
También se está culpando potencialmente al cambio climático de una temporada de tormentas cada vez más larga y de una zona de llegada a tierra en expansión. Un estudio reveló que «las primeras tormentas con nombre que llegan a tierra en EE. UU. lo hacen ahora más de tres semanas antes de lo que lo hacían en 1900, adelantando el inicio de la temporada hasta mayo».
En cuanto a Idalia, su «rápida intensificación» de categoría 1 a categoría 4 en el espacio de un día se atribuyó a la temperatura récord del agua del mar, «casi 88 grados Fahrenheit». Deanne Criswell, administradora de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de EE. UU., confirmó: «Lo que puedo decir es que estamos observando un aumento en el número de fenómenos meteorológicos extremos. … Y lo que hemos observado con esta tormenta, al igual que con varios de nuestros huracanes en los últimos años, es que se intensifican más rápidamente debido al aumento de la temperatura del agua en el Golfo, en el Pacífico o… en el Atlántico».
Tu respuesta a los signos de los tiempos
«No creo que nadie pueda negar ya el impacto de la crisis climática», afirmó el presidente de EE. UU., Joe Biden, en sus declaraciones del miércoles. El papa Francisco anunció«una “segunda parte” de»su «histórica encíclica medioambiental de 2015» , Laudato si’, que se publicará el 4 de octubre de este año. Y la semana pasada se produjo una avalancha de vídeos virales que documentaban diversas protestas climáticas, desde el Burning Man de Nevada hasta las calles de Alemania.
Jesús profetizó: «Habrá fenómenos espantosos y grandes señales del cielo».
Jesús profetizó: «Habrá fenómenos espantosos y grandes señales del cielo» (Lucas 21:11). Estas señales de los tiempos son meramente «el comienzo de los dolores de parto» (Mateo 24:8 NRSV). Y los dolores de parto se vuelven más rápidos, más prolongados y más intensos. En otras palabras, la tormenta no ha terminado. ¿Qué ocurre cuando una persona se ve presionada, oprimida y empujada más allá de su límite? ¿Qué ocurre cuando los activistas climáticos le impiden llegar a tiempo al trabajo, cuando su coche flota en medio de una calle inundada y ya no puede «comprar ni vender» (Apocalipsis 13:17)?
Si prefieres tus casas, tus recuerdos más preciados y tus comodidades materiales en lugar de a Jesús, el frágil equilibrio de tu humanidad se romperá algún día. «Pero el que persevere hasta el fin, éste será salvo» (Mateo 24:13). Cuando hacemos de Cristo nuestro refugio en la tormenta, «no temeremos, aunque la tierra sea removida, y aunque las montañas sean llevadas en medio del mar; aunque sus aguas rugen y se agitan» (Salmo 46:2, 3).
Para saber qué significa eso en la práctica, vea nuestra presentación gratuita«Un refugio contra la tormenta».El «refugio» que Dios ofrece podría sorprenderle.
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