La amenaza nuclear de Putin: la Biblia y el fin del mundo
Con las cadenas de suministro interrumpidas a causa de la COVID, la inestabilidad política en Estados Unidos y una inflación galopante, lo último que se necesitaba era una guerra terrestre en Europa del Este. La invasión de Ucrania por parte de Putin a principios de este año provocó una subida de los precios del petróleo y amenazó con un conflicto europeo aún más amplio.
El conflicto de Ucrania es ahora la mayor guerra terrestre en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Además de los numerosos soldados muertos en ambos bandos, algunos estiman que hasta ahora ha habido quince mil víctimas civiles ucranianas (muertos y heridos).
Y por si eso —además de la crisis de refugiados, la escasez de energía en Europa y la agitación económica para los rusos de a pie— no fuera suficiente, Putin ha amenazado recientemente con utilizar armas nucleares.
Esto ha llevado al mundo a preguntarse: ¿Podríamos estar ante el Armagedón?
La amenaza
Además de provocar un desastre humanitario, la invasión de Ucrania por parte de Putin ha sido un fiasco militar para Rusia. Lo que Putin esperaba que fuera una escaramuza rápida y fácil se ha convertido en una guerra de desgaste. Y eso se debe, entre otros factores, a que Occidente ha proporcionado miles de millones de dólares en ayuda a los ucranianos, incluyendo armas potentes y sofisticadas que han resultado enormemente eficaces contra el ejército ruso.
Dado que Occidente no da señales de reducir su ayuda a Ucrania, Putin sorprendió recientemente al mundo al plantear la posibilidad de utilizar armas nucleares en el conflicto. Si lo hiciera, sería la primera vez desde 1945 —cuando Estados Unidos bombardeó Hiroshima y Nagasaki— que se emplearían armas nucleares en un conflicto militar.
En un discurso televisado dirigido a la nación rusa, Putin, que ha calificado la guerra como un acto de autodefensa, afirmó: «Si la integridad territorial de nuestro país se ve amenazada, sin duda utilizaremos todos los medios a nuestro alcance para proteger a Rusia y a nuestro pueblo; esto no es un farol».
Afirmando que la OTAN estaba utilizando el «chantaje nuclear» contra Rusia —es decir, amenazándola con armas nucleares—, Putin añadió: «En su agresiva política antirrusa, Occidente ha cruzado todas las líneas. … Y aquellos que intentan chantajearnos con armas nucleares deben saber que la veleta puede girar y apuntar hacia ellos». Para que quede claro, está diciendo que él también tiene armas nucleares y que tiene la voluntad de utilizarlas.
«El mensaje fue claro», decía un artículo del Washington Post .«Moscú podría tomar represalias contra un ataque nuclear de la OTAN—que la OTAN no ha amenazado— con un ataque nuclear propio».
M-A-D
El presidente Joe Biden ha advertido de que Putin «no bromeaba» al lanzar su amenaza nuclear. Aunque algunos analistas creen que Putin simplemente estaba advirtiendo a otras naciones de que no intensificaran el conflicto, en lugar de manifestar su deseo de utilizar armas nucleares, el mero hecho de mencionar las armas nucleares fue suficiente para inquietar a la gente. Tienen motivos de sobra para estar preocupados, ya que Rusia tiene más armas nucleares que los Estados de la OTAN con arsenal nuclear —Estados Unidos, Francia y el Reino Unido— juntos.
Desde que la antigua Unión Soviética adquirió armas nucleares y los medios para lanzarlas, ha habido una especie de punto muerto entre Rusia y Occidente. Dado que cada bando tiene potencia nuclear más que suficiente para aniquilar al otro muchas veces, sería una «locura» que uno de ellos las utilizara contra el otro. De ahí que este punto muerto se haya denominado MAD —destrucción mutua asegurada—, la idea de que nadie se atrevería a utilizar un arma nuclear porque ello conduciría también a su propia destrucción.
Sin embargo, si Putin utilizara armas nucleares de menor potencia en el campo de batalla para ayudar a su ejército a recuperar la ventaja, quién sabe cómo y hasta dónde podría escalar la situación, y eso preocupa a la gente: «En una nueva encuesta de Reuters-Ipsos, publicada el lunes, el 58 % de los encuestados afirmó temer que Estados Unidos se encamine hacia una guerra nuclear».
¿Un Armagedón nuclear?
Dios tiene el poder de poner fin a todo esto, y lo hará en Su propio tiempo y a Su manera.
El libro de Daniel, por ejemplo, advierte que «habrá un tiempo de angustia, como nunca lo hubo desde que hubo nación, hasta aquel tiempo» (12:1). Al observar el mundo actual, ¿quién no ve que podríamos estar encaminándonos hacia algo parecido a lo que predijo Daniel? Y, sin duda, teniendo en cuenta el increíble poder destructivo de las armas nucleares, incluso su uso limitado podría cambiar el rostro del mundo de la noche a la mañana de forma más decisiva que la pandemia de COVID.
Simplemente no lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que las profecías bíblicas advierten de que los tiempos de angustia anuncian el fin. Habrá «guerras y rumores de guerras» (Mateo 24:6) y «hambres, pestilencias y terremotos en diversos lugares» (Mateo 24:7). El libro del Apocalipsis habla de una alianza política y religiosa del fin de los tiempos que provocará una persecución a nivel mundial. Esta alianza «hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, reciban una marca en la mano derecha o en la frente, y que nadie pueda comprar ni vender, sino el que tenga la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre» (Apocalipsis 13:16).
La buena noticia, sin embargo, es que una y otra vez, la Biblia revela que Dios tiene el poder de poner fin a todo esto, y lo hará en Su propio tiempo y a Su manera. Y aunque sucederán cosas malas antes de que llegue ese fin, podemos confiar en Él y en Su maravillosa promesa de liberación. Incluso en medio de los tiempos de tribulación a los que el mundo parece enfrentarse ahora, podemos, gracias a Jesús, estar seguros de un buen final.
Para saber más sobre lo que el mundo está enfrentando y la esperanza que podemos tener en medio de estas pruebas, vea Los eventos finales de la profecía bíblica.
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