Un tren descarrilado, una comunidad envenenada
¿Con qué frecuencia descarrila un tren? De media, casi tres veces al día en Estados Unidos. Según la Administración Federal de Ferrocarriles, ocurre unas 1.000 veces al año. Si esa cifra parece elevada, hay que tener en cuenta que los descarrilamientos han disminuido considerablemente en las últimas cinco décadas: de 6.328 en 1975 a 1.044 en 2022.
Dado que la mayoría de estos descarrilamientos suelen ser incidentes menores, que rara vez provocan lesiones o muertes, no son «noticias de última hora». Todo eso cambia, por supuesto, cuando provocan un desastre medioambiental, como ocurrió el 3 de febrero de 2023, cuando un tren de Norfolk Southern descarriló en la pequeña localidad de East Palestine, Ohio. Unas tres docenas de vagones se salieron de las vías, 11 de los cuales contenían productos químicos peligrosos. Una línea de llamas brotó de los restos del accidente.
Dos días después, los bomberos temían que un aumento de la temperatura en uno de los vagones pudiera provocar una explosión mortal, lanzando metralla a más de un kilómetro y medio de distancia. Este peligro inminente llevó a las autoridades a aprobar una «liberación controlada» y una «explosión controlada ». Así, el 6 de febrero, se vació cloruro de vinilo de cinco vagones en una zanja y luego se le prendió fuego.
De ahí la «espectacular columna de humo negro» que acaparó los titulares en todo el país.
Residentes ansiosos y enfadados
Tras extinguirse el incendio el 8 de febrero, las autoridades levantaron la orden de evacuación y comunicaron a los residentes que era seguro regresar a sus hogares. Sin embargo, una semana después, esos residentes abarrotaron las gradas del gimnasio de un instituto para expresar su frustración y sus dudas en una reunión pública. Entre los funcionarios ausentes se encontraban los representantes de Norfolk Southern, que se suponía que debían informar sobre los análisis del aire y el agua realizados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA). «¿Por qué se está enfermando la gente si no hay nada en el aire ni en el agua?», gritó un residente.
Empecemos por la calidad del aire tras el levantamiento de la orden de evacuación. A pesar de la afirmación de la EPA de que no se detectaron sustancias químicas peligrosas al aire libre ni en los hogares, algunos residentes informaron de que sufrían dolores de cabeza y náuseas. Otros se quejaron de irritación en los ojos, la nariz y la garganta. Todos estos síntomas pueden estar causados por la exposición al cloruro de vinilo y otras sustancias químicas liberadas en la explosión controlada. «Si es seguro y habitable», dijo un residente a la CNN,«¿por qué me duele respirar?».
A unos 18 kilómetros de distancia, en North Lima, Amanda Breshears encontró a sus cinco gallinas y a un gallo muertos a la mañana siguiente de la quema controlada. «Las imágenes de mi cámara de vídeo muestran que mis gallinas estaban perfectamente bien antes de que comenzaran esta quema», declaró al canal de noticias local WKBN. «Si esto puede hacerles esto a las gallinas en una noche, imaginen lo que nos va a hacer a nosotros en 20 años».
Además de la calidad del aire, la seguridad del agua potable ha sido motivo de preocupación. Ante el riesgo de que los contaminantes se filtraran en los pozos, se instó a los residentes a beber únicamente agua embotellada. Pero el 15 de febrero, tras recibir los nuevos resultados de los análisis, las autoridades estatales informaron de que el agua de los pozos municipales era«apta para el consumo». Esospozos, a diferencia de los privados que aún debían analizarse, se encontraban al menos a 15 metros bajo tierra y estaban recubiertos de acero macizo.
Pero los residentes de East Palestine siguen mostrándose escépticos, dado que los cursos de agua locales están llenos de peces muertos. Según el Departamento de Recursos Naturales de Ohio, se estima que han muerto unos 3.500 peces de 12 especies diferentes. El 16 de febrero, el senador de Ohio J.D.Vance publicó un vídeo en Twitter de un arroyo local con peces muertos. Al raspar el lecho del arroyo con un palo, las toxinas salieron a la superficie formando un remolino de colores del arcoíris.
Descarrilamiento espiritual
Al igual que los trenes pueden salirse de las vías, los cristianos pueden descarrilar en su viaje hacia el cielo.
Nuestra naturaleza está llena de sustancias químicas peligrosas; «en [nuestra] carne no mora el bien» (Romanos 7:18). Al comenzar nuestro viaje hacia el cielo, Dios nos da los vagones para contener adecuadamente nuestras sustancias químicas pecaminosas. Algunos necesitamos más vagones que otros, pero a todos se nos da el poder de mantenerlos en la vía, para viajar «no… según la carne, sino según el Espíritu» (Romanos 8:4). Elegir salir de la vía provocará un derrame químico, envenenando las vidas de todos los que nos rodean.
Un descarrilamiento espiritual no solo es «peor para ellos», sino para todos los que están en su círculo de influencia.
Un descarrilamiento espiritual no solo es «peor para ellos», sino para todos los que están en su círculo de influencia. Piensa en cuántas vidas se vieron envenenadas cuando el rey David se descarriló al cometer adulterio y asesinato. Urías perdió la vida, junto con otros soldados de su compañía (2 Samuel 11:24). Betsabé «lloró a su marido» (v. 26). El hijo que ella tuvo con David «enfermó» y murió (12:14, 15). Amnón, envalentonado por el pecado de su padre, deshonró a su hermanastra Tamar (13:1–22). Absalón lo mató entonces en venganza (vv. 23–33). Y finalmente, el distanciamiento de Absalón de David (vv. 34–38) acabó provocando una guerra civil (2 Samuel 15). ¡Cuántas vidas cambiaron para siempre por el descarrilamiento de David!
Y, sin embargo, incluso un pecador como David pudo, por la gracia de Dios, enderezar su rumbo y reanudar su viaje. Cuando el profeta Natán lo confrontó, el rey confesó: «He pecado contra el Señor» (2 Samuel 12:13). Natán respondió: «El Señor también ha perdonado tu pecado; no morirás» (v. 14). Si eso fue una buena noticia para David, es una buena noticia para cualquiera que experimente un descarrilamiento.
Es algo solemne que debemos considerar: que podemos perder nuestra salvación. Si no fuera posible que nos «apartáramos del Dios vivo» (Hebreos 3:13), el apóstol Pablo no nos habría exhortado a «mantener firme hasta el fin la confianza que teníamos al principio» (v. 14). Pero si aún tienes dudas de que un creyente pueda elegir perderse, con la misma certeza con la que un no creyente puede elegir salvarse, este artículo de Joe Crews te aclarará las cosas:«¿Puede un hombre salvado elegir perderse?».
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