Deshaciendo la Reforma
Hace quinientos años, el 31 de octubre de 1517, un monje católico llamado Martín Lutero publicó una lista de críticas a la autoridad de los líderes de su Iglesia. A partir de ahí, la Reforma protestante se extendió rápidamente. En poco tiempo, la gente pudo acceder a las verdades de la Biblia en su propio idioma.
La Reforma tuvo un alto precio para la Iglesia romana. Menos de doscientos años después del valiente acto de Lutero, en febrero de 1798, las fuerzas francesas al mando del general Louis-Alexandre Berthier marcharon sobre Roma, entraron en la Ciudad del Vaticano y destronaron al papa Pío VI. Muchos observadores de la profecía consideraron esa captura como una «herida mortal» para la fe católica, pero de la que se recuperó a lo largo de los siguientes 165 años.
Tras el Concilio Vaticano II de principios de la década de 1960, la Iglesia católica realizó grandes esfuerzos por ganarse la amistad de las iglesias protestantes. Las iniciativas de acercamiento de todos los pontífices desde el papa Pablo VI han aumentado con cada año que pasa. Días después de convertirse en líder de los católicos romanos del mundo, el papa Francisco invitó a los líderes protestantes a reunirse con él en el Vaticano, y desde la Iglesia de Inglaterra hasta el Ejército de Salvación, esos líderes acudieron (págs. 12 y 13).
Ahora, una importante editorial católica con sede en Estados Unidos ha publicado un volumen en el que se afirma que la reunificación de católicos y protestantes «se llevará a cabo». Según un comunicado, Peter Kreeft, un destacado pensador católico, afirma que ambas partes «deben dejar de “dirigir flechas no unas contra otras, sino contra nuestros propios corazones, mentes y voluntades”».
Lo que esto parece significar es que Kreeft quiere que las personas de ambos bandos dejen de lado sus prejuicios sobre el otro. Y, sorprendentemente, un destacado académico protestante parece estar de acuerdo.
Timothy George, decano de la Beeson Divinity School de la Universidad de Samford, dijo, en la misma declaración, que el autor Kreeft nos ha «ofrecido un apasionado llamamiento a la unidad cristiana, uno que se basa en el gran núcleo común de la fe cristiana confesada tanto por protestantes como por católicos fieles».
Por supuesto, los «protestantes fieles» que conocen la Biblia rechazan muchas doctrinas no bíblicas de la Iglesia católica, por lo que cabe preguntarse hasta qué punto es realmente «grande» este «núcleo común de la fe cristiana».
El último libro de la Biblia, el Apocalipsis, revela detalles sobre un engaño religioso que unirá a una «iglesia» apóstata y al Estado civil en lo que será una alianza impía contra aquellos que se aferran a lo que enseña la Biblia. A partir del 3 de noviembre de 2017, el pastor Doug Batchelor abordará cómo debe continuar la Reforma protestante durante su serie en directo titulada Fundamentos de la fe, diseñada para llevar a las personas de vuelta a la Biblia como nuestra fuente principal de fe, tal y como hizo Lutero hace quinientos años.
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