Siete razones poco comunes para estar agradecido
Durante nuestras épocas anuales de acción de gracias, puede resultar bastante fácil hacer una lista de las bendiciones evidentes por las que podríamos estar agradecidos. Si estás sentado alrededor de una mesa abundante llena de comida deliciosa, la gratitud brota más fácilmente del corazón. Cuando tus hijos gozan de buena salud, tu trabajo es estable y tus relaciones están intactas, resulta menos difícil alabar a Dios.
Pero, ¿puedes estar agradecido incluso en los momentos menos agradables de tu vida? El apóstol Pablo exhortó: «Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús para con vosotros» (1 Tesalonicenses 5:18). Eso es mucho pedir cuando tu cuenta bancaria está vacía o te enfrentas a una enfermedad grave.
La Biblia nos anima a dar gracias por cosas que la mayoría de nosotros nunca nos paramos a considerar como bendiciones. Aunque debemos «aborrecer el mal» (Romanos 12:9) y «odiar la iniquidad» (Hebreos 1:9), hay más beneficios ocultos en nuestras dificultades de lo que podríamos pensar.
Agradecidos por las aflicciones. «Me ha sido bueno haber sido afligido, para que aprenda tus estatutos» (Salmo 119:71). Pasar por una situación dolorosa puede acercarnos más a Dios. Muchos de nosotros nos olvidamos de mirar hacia arriba hasta que estamos en lo más bajo.
Agradecidos por las tribulaciones. «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo» (Juan 16:33). Ser perseguido por la fe no es fácil. Sin embargo, las pruebas pueden fortalecer nuestro agarre a la mano de Dios.
Agradecidos en todo. « Por nadaestéis afanosos, sino en todo, mediante la oración y la súplica, con acción de gracias, sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios» (Filipenses 4:6). La gratitud a Dios en la oración muestra nuestra confianza en Él. Creemos que Él escucha y se preocupa.
Agradecidos por los valles oscuros. «Aun cuando ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento» (Salmo 23:4). Incluso ante la muerte, podemos saber que la tumba no es nuestro lugar de descanso final. Hay una resurrección que esperar.
Agradecidos por los pecados perdonados. «Por eso te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque ha amado mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama» (Lucas 7:47). Jesús le habló a Simón sobre la vida pecaminosa de María. Quienes han sido perdonados por muchos fracasos valorarán aún más la compasión de Dios.
Agradecidos por el sacrificio. «Ofrrezcan sacrificios de acción de gracias y proclamen sus obras con alegría» (Salmo 107:22). Dios ama a quienes dan con sacrificio (2 Corintios 9:7). Las personas que voluntariamente ponen a Dios en primer lugar están acumulando tesoros en el cielo (Mateo 6:19, 20).
Agradecidos en medio de la confusión. «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Romanos 8:28). ¿Puedes estar agradecido, incluso cuando no logras comprender algunas de las circunstancias a las que te enfrentas? Jesús animó a sus discípulos a confiar en Él cuando no podían entender su sufrimiento: «pero lo sabréis después de esto» (Juan 13:7).
Descubre más sobre la gratitud en este sermón del pastor Doug:
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