¿Al otro lado?
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En su día se decía que la clave para publicar un libro superventas era escribir una biografía de Abraham Lincoln, una historia sobre un médico o un libro sobre perros. ¡Suponemos que un libro sobre el perro del médico de Lincoln sería un éxito asegurado!
Hoy en día, sin embargo, hay otra forma infalible de entrar en las listas de superventas: escribir un libro sobre cómo tú (o, mejor aún, tu hijo pequeño) moriste, fuiste al cielo y volviste a la vida. Cuanto más alegres sean las descripciones de la vida «allí» que puedas incluir, mejor. Al menos una película de Hollywood, *El cielo es real*, llegó a la gran pantalla después de que un libro del mismo título vendiera millones de ejemplares.
Pero no todo es un camino de rosas en el ámbito de las memorias sobre el más allá. En 2015, una importante editorial cristiana retiró *El niño que volvió del cielo* después de que su protagonista, Alex Malarkey, afirmara que no había regresado de una estancia celestial en 2004.
En un mundo incierto como el nuestro, la gente quiere algo a lo que aferrarse ante la muerte, la pérdida y la separación. Los libros que describen con detalle la vida después de la muerte, los programas de televisión que presentan «conversaciones» con los difuntos y las personas que se ofrecen a ponerte en contacto con un ser querido fallecido: todo esto irá en aumento a medida que se acerque el fin. (Véase 1 Juan 4:1.)
Sin embargo, no te dejes engañar. Los muertos «no saben nada» (Eclesiastés 9:5) y no pueden comunicarse con los vivos. Esa es una de las razones por las que es importante, en la medida de lo posible, mantener relaciones cercanas con los seres queridos mientras aún están con nosotros.
Aplícalo:
Habrá gente que te ofrecerá formas de ponerte en contacto con quienes están «al otro lado». No te dejes engañar por esa idea; mantente firme en lo que Dios ha dicho.
Profundiza:
Salmo 146:4; Apocalipsis 3:5; Apocalipsis 16:13, 14