Como en casa

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¿Cómo consigues que los visitantes se sientan como en casa? Los hoteles de lujo compiten por ofrecer un entorno cómodo que haga que los huéspedes quieran volver. ¿Qué es lo que ofrecen ellos que tú también podrías proporcionar a los huéspedes en tu propia casa? En primer lugar, ofrece a tus amigos y familiares una cama cómoda, no un colchón de espuma ni un sofá demasiado bajo. Y asegúrate de poner sábanas limpias y bien planchadas en la cama. Coloca en la mesita de noche un radio-despertador y, quizá, una botella de agua con un vaso.

Ofrece a los huéspedes un lugar tranquilo al que puedan retirarse. Amuebla la habitación con un sillón relajante, un rincón de lectura con unos cuantos libros y revistas interesantes, y una lámpara de lectura. Elimina el desorden y deja la habitación de invitados libre de objetos que estorben. Deja algunas superficies de mesa despejadas, cajones vacíos y espacio libre en el armario. Y si de verdad quieres ir más allá, ten preparadas unas cuantas batas y zapatillas cómodas.

¿Sabes que Dios está obrando para proporcionarte el hogar perfecto? Pero en la tierra celestial, no serás un huésped temporal. Jesús dijo: «Voy a preparar un lugar para vosotros» (Juan 14:2, énfasis añadido). No serás un huésped de una sola noche, pues Cristo dijo: «Si me voy y os preparo un lugar, volveré y os recibiré conmigo, para que donde yo esté, vosotros también estéis» (versículo 3). El apóstol Pablo dijo que cuando Cristo venga y nos levantemos para recibirlo en el aire, «estaremos siempre con el Señor» (1 Tesalonicenses 4:17).

No solo tendremos un hogar en «la ciudad» (Hebreos 11:10), sino que «heredaremos la tierra» (Mateo 5:5). Es un lugar del que nunca querremos marcharnos.

Aplícalo:

¿Dónde te has sentido más a gusto?

Profundiza:

Salmo 37:9; Isaías 65:21; Apocalipsis 21:3