¿Cómo se distingue entre una opinión y un hecho a la hora de diferenciar entre iglesias que creen en la Biblia y sectas extravagantes?

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La respuesta a esto es realmente muy sencilla. Cuando compares las Escrituras entre sí con espíritu de oración y fe, verás la imagen que Dios quiere que veas. Es como armar un rompecabezas pieza a pieza. Si tienes que encajar las piezas a la fuerza, es que estás haciendo algo mal. Deberían encajar fácilmente; hay que buscar un poco, sí, pero no deberías tener que forzar el texto. Debemos dejar que la Biblia se interprete a sí misma.

Por eso, las iglesias que creen en la Biblia deben basar sus conclusiones en lo que dice la Biblia, sin permitir que una persona o un grupo de personas interpreten todo por sus miembros. Varios miembros deben estudiar la Biblia e intercambiar ideas entre ellos. La Biblia dice: «En la multitud de consejeros hay seguridad» (Proverbios 11:14).

Las sectas se clasifican como tales porque una persona de élite o un círculo interno se encarga de pensar por los seguidores; incluso cuando los miembros no están de acuerdo, no pueden cuestionar ni oponerse al liderazgo. ¡Las personas que siguen ciegamente este tipo de prácticas sin estudiar la Biblia corren el peligro de perderse!

Una secta también prohíbe a sus miembros consultar literatura ajena a la misma. Algunos han llamado a mi puerta con ganas de estudiar la Biblia conmigo. Casi siempre son sinceros, y admiro su entusiasmo. Pero antes de que se marchen, les ofrezco un libro. Sin embargo, no se atreven a cogerlo, porque su iglesia teme que sus doctrinas no resistan un examen minucioso. Está prohibido cuestionar a la iglesia.

La Biblia dice: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo» (1 Juan 4:1). Debemos examinarlo todo, por lo que tenemos que mantener los ojos abiertos. No hace falta que prestes atención a la basura, pero debes examinar y evaluar la verdad, aferrándote a lo bueno. Con una oración sincera y el estudio, Dios te guiará.