Demasiado joven

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Un diseñador de perfumes francés creó una fragancia para niños. En Europa, la marca se convirtió rápidamente en un regalo habitual entre quienes siguen las tendencias de moda. Sin embargo, la moda no ha cuajado en Estados Unidos, donde a los padres les preocupa el peligro que pueden suponer los ingredientes de los perfumes.

El bautismo es mucho más importante que una declaración de moda. Por esta razón, la Biblia deja claro que los bebés no están preparados para este importante paso. Esto queda patente no solo por los numerosos ejemplos de bautismos de adultos que aparecen en la Biblia, sino también por los pasos que conducen a esa importante decisión.

En el caso del etíope, Felipe comenzó a guiarle hacia esa importante decisión preguntándole por su nivel de comprensión: «Felipe corrió hacia él, oyó que leía al profeta Isaías y le dijo: “¿Entiendes lo que estás leyendo?”» (Hechos 8:30). No fue hasta después de que Felipe le explicara cómo la salvación viene a través de Jesús cuando se ofreció a bautizar al hombre.

La ocasión en la que llevaron a los niños pequeños ante Jesús ofrece un contraste con la historia de Felipe. Cuando un grupo de madres decidió que querían la bendición de Jesús para sus hijos, se los llevaron ante Él: «Jesús dijo: “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”. Y, tras imponerles las manos, se marchó de allí» (Mateo 19:14, 15).

Otros pasajes de la Biblia relatan que los discípulos de Jesús bautizaban a la gente. Sin embargo, al limitarse a imponer las manos sobre los niños para bendecirlos, Jesús demostró que no estaban preparados para el bautismo. Si hubiera considerado que lo estaban, habría pedido a sus discípulos que los bautizaran.

Aplícalo:

Si tú o algún miembro de tu familia tenéis un niño que aún no ha sido dedicado, plantéate presentarlo al Señor en un servicio especial.

Profundiza:

Juan 3:22; Hechos 9:17, 18; Juan 4:2