Lo nuevo de lo antiguo
Read Time: 2 min

Investigadores de la Universidad de Columbia han estudiado recientemente los cerebros de personas sanas que habían fallecido de forma repentina. Descubrieron que los cerebros de las personas mayores eran capaces de producir nuevas células cerebrales, al igual que los de las personas más jóvenes. Aunque hay otros factores que hay que tener en cuenta, este descubrimiento pone en tela de juicio las creencias anteriores sobre las personas mayores sanas.
Dios puede obrar milagros en el cerebro de cualquier persona. Cuando el Espíritu Santo mora en las personas, les lleva la presencia de Cristo. Por eso el apóstol Pablo pudo decir: «He sido crucificado con Cristo; ya no soy yo quien vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2:20).
Saber que Cristo mora en nosotros debería llenarnos de esperanza de que nos estamos convirtiendo en personas nuevas a través de su presencia (Efesios 3:17). Cuando Él viene a morar con nosotros, desea involucrar nuestra capacidad de tomar decisiones en el proceso de transformación. En otras palabras, Dios no quiere que temamos que Él se apropie de nuestra identidad sin nuestro permiso. Por el contrario, nos anima a tener comunión con Él y a tomar decisiones que pongan sus palabras en práctica.
Cuando estaba en la tierra, Jesús describió la experiencia de la transformación utilizando la metáfora de comer y beber: «El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y yo en él» (Juan 6:56). Este proceso puede comenzar con una comprensión intelectual del plan de salvación, pero nuestras interacciones con Dios son más efectivas cuando también involucran nuestras emociones y decisiones. Meditar en la Palabra de Dios es el primer paso.
Aplícalo:
Haz un esfuerzo consciente por tomar hoy al menos una decisión basada en la Biblia.
Profundiza:
2 Corintios 4:16; 1 Tesalonicenses 5:23; Tito 3:5