Regalos benéficos

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Hay quien regala cajas de suscripción de ropa como regalo de graduación.

Estas cajas llegan periódicamente por correo con una variedad de prendas que, a menudo, se eligen en función de un cuestionario sobre el estilo preferido del destinatario. La ropa que acaban llevando los destinatarios refleja en parte al que la regala. Esto se debe a que es el que regala quien elige una empresa de suscripción concreta.

Jesús nos da regalos prácticos con el propósito de mostrar y dar a conocer a los demás quién es Él y Su plan para salvarnos. Sin embargo, a diferencia de algunas prendas de ropa, estos regalos no estaban destinados a ser algo que se utilizara estrictamente para nuestro propio placer. En cambio, estaban diseñados para llevar a otros a una relación salvadora con Él. Tampoco se dan regalos cuando nuestro corazón no está en paz con Dios. (Véase Hechos 8:21.)

El autor de la carta a los Hebreos explicó que los dones del Espíritu Santo eran una forma en que Dios mostraba la importancia y la autenticidad de su plan de salvación: «¿Cómo escaparemos si descuidamos una salvación tan grande, que al principio fue anunciada por el Señor y luego nos fue confirmada por quienes le oyeron, y de la cual Dios también dio testimonio con señales y prodigios, con diversos milagros y con los dones del Espíritu Santo, según su propia voluntad?» (Hebreos 2:3, 4).

El primer ejemplo de la recepción de los dones tuvo lugar el día de Pentecostés, tras la ascensión de Cristo. Aquel día, Pedro explicó que la capacidad de hablar en lenguas extranjeras era una prueba de que Jesús había sido entronizado en el cielo: «Por eso, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, derramó esto que ahora veis y oís» (Hechos 2:33).

Esta entronización significaba que Jesús era verdaderamente el Salvador prometido, cuya vida, muerte, resurrección y ministerio celestial le otorgan la autoridad para salvar a las personas de sus pecados y del sufrimiento de la muerte.

Aplícalo:

Vuelve a poner en práctica un talento que tenías en desuso.

Profundiza:

Lucas 24:49; Efesios 4:11; Juan 15:26, 27