¿Crearán las máquinas de alta tecnología el paraíso en la Tierra?

¿Crearán las máquinas de alta tecnología el paraíso en la Tierra?

No es fácil hacer predicciones precisas sobre el futuro de la tecnología. Uno de los errores de pronóstico más famosos del mundo en materia tecnológica fue un memorándum interno de Western Union en el quese afirmaba: «El teléfono tiene demasiados defectos como para ser considerado seriamente como medio de comunicación». Un ingeniero dijo una vez que «nunca se construirá un avión más grande» refiriéndose al Boeing 247, que transportaba la friolera de diez personas. Y el profesor de Oxford Erasmus Wilson pronosticó que «cuando la Exposición de París [de 1878] cierre, la luz eléctrica cerrará con ella y no se volverá a saber nada más de ella».

También resulta divertido ver cómo la ciencia ficción de antaño predijo erróneamente cómo sería su futuro —nuestro presente—. Blade Runner (1982), de Ridley Scott, imaginaba un Los Ángeles distópico en 2019 que contaba, además de con coches voladores, con robots tan parecidos a los humanos que era casi imposible distinguirlos de los humanos reales. Y 2001: Una odisea del espacio ( 1968), de Stanley Kubrick, predijo un vuelo tripulado a Júpiter, con algunos astronautas en animación suspendida mientras la nave era pilotada por un ordenador de a bordo, HAL 9000, que se rebela contra sus creadores humanos.


¿Un dictador inmortal?

Por muy erróneas que hayan sido las predicciones de la ciencia ficción sobre el futuro, no se puede negar lo increíble que se ha vuelto la tecnología. Hoy damos por sentados productos tecnológicos que hace 25 años habrían parecido ciencia ficción o incluso magia. ¿Quién podría haber imaginado entonces que, si oías música sonando en público, podrías sacar un dispositivo portátil, acercarlo al sonido y, en solo unos segundos, que la inteligencia artificial (IA) te dijera el nombre de la canción?

La pregunta que preocupa a algunos, sin embargo, es : ¿hasta dónde llegará esta tecnología? Lo que preocupa especialmente a algunas personas es la IA. ¿Podríamos crear algún día ordenadores, como el HAL 9000, que, al tener mente propia, se rebelaran contra nosotros?

El gurú de la tecnología Elon Musk —cuya empresa desarrolla, entre otros avances futuristas, coches autónomos— ha dado la voz de alarma, calificando a la IA como la «mayor amenaza existencial» para la humanidad, incluso «más peligrosa que las armas nucleares». Musk ha citado el programa DeepMind de Google como ejemplo del desarrollo de una IA superinteligente que él considera una amenaza. En 2016, AlphaGo, también desarrollado por Google, venció al campeón Lee Se-dol en el juego de mesa Go. Este acontecimiento fue aclamado como un gran avance de la IA.

Los temores de Musk, sin embargo, van más allá de los juegos de mesa. ¿Y si creamos una superinteligencia que se vuelve contra nosotros y que no podemos detener? «Al menos cuando hay un dictador malvado», advirtió Musk, «ese ser humano va a morir. Pero en el caso de una IA, no habrá muerte: viviría para siempre. Y entonces tendríamos un dictador inmortal del que nunca podríamos escapar».


Tecnofascismo

Mientras que quienes impulsan la tecnología de la IA restan importancia a los peligros, otros sí ven motivos de preocupación. Entre otras personalidades que dan la voz de alarma se encuentran Bill Gates y el difunto cosmólogo Stephen Hawking.

¿Cuántas personas perderán sus empleos a causa de los robots? En Las Vegas, Uber ya está utilizando coches autónomos. O a medida que avanza la IA, y cosas como el reconocimiento facial, la recopilación de datos y la vigilancia en línea se vuelven más eficientes, ¿cuánto más fácil será para los Estados tecnofascistas reprimir a sus ciudadanos?

Pero a un nivel más profundo, supongamos que la tecnología de IA, que avanza a un ritmo increíble, acabara creando máquinas superinteligentes, mucho más rápidas y mucho más inteligentes que nosotros. ¿Podrían tener mente propia? Si es así, ¿qué tipo de pensamientos tendrían? ¿Morales? ¿Inmorales? ¿Amorales —lo cual es no pensar en la moralidad en absoluto?

Ya es bastante malo imaginar a los humanos con el dedo en el botón nuclear. Al menos ellos sabrían lo que significaría pulsarlo para ellos mismos y sus familias. Pero, ¿y si se le pidiera a una máquina fría y sin emociones que controlara el botón en su lugar?


El libre albedrío y Jesús

[PQ-HERE]Aunque la IA, como toda tecnología, puede usarse para el bien o para el mal, algunos piensan que esos temores son muy exagerados. Existe una enorme diferencia entre lo que una máquina podría llegar a hacer y lo que pueden hacer los seres humanos —criaturas vivas de carne y hueso, creadas a imagen de Dios (Génesis 1:27). De hecho, el cerebro humano sigue siendo la tecnología más sofisticada jamás descubierta en el universo. A pesar de todos los avances, los ordenadores no pueden pensar más de lo que pueden las rocas.

Dios creó a la humanidad con libre albedrío, algo imprescindible para que alguien pueda amar genuinamente a Dios y a los demás. En marcado contraste, no existe ni rastro de voluntad genuina en una máquina. Ninguna máquina podría tener jamás libre albedrío porque es una máquina a la que se le ha programado qué pensar. Los seres humanos pertenecen a un orden diferente de la creación, diseñados para ser agentes morales libres. Los ordenadores nunca serán más que creaciones de seres creados; los seres humanos, por el contrario, son creaciones del propio Creador.

Es precisamente porque Dios no quiso crearnos como meras máquinas calculadoras, sino como personas libres capaces de amar, por lo que nos creó. De hecho, tan sagrado, tan fundamental era el concepto de libertad, la libertad inherente al amor, que Jesucristo fue a la cruz por nosotros en lugar de negarnos la libertad, la libertad que necesitábamos para disfrutar de la felicidad que solo se encuentra en el amor.

Visita esta página para saber más sobre la cruz y por qué Jesús murió por nosotros.

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