Ladrón en la noche: roban un objeto de arte católico
El sábado 28 de mayo, el padre Frank Tumino entró en la iglesia católica romana de San Agustín, en el barrio de Park Slope de Brooklyn, Nueva York, y se encontró con la escena de un delito.
El suelo del santuario estaba cubierto de mármol roto,«virutas de metal»y hostias,lo que los católicos consideran la Eucaristía. En medio de todo ello se abría un agujero enorme y toscamente cortado donde solía estar el preciado sagrario de la iglesia.
Lo habían robado.
En la Iglesia católica, el tabernáculo es el receptáculo de la Eucaristía, de ahí que se encontrara esparzida por el suelo en San Agustín. Como explicó Tumino: «Esto es devastador, ya que el tabernáculo es el centro de nuestra iglesia fuera del culto, ya que contiene el Cuerpo de Cristo, la Eucaristía, que se lleva a los enfermos y a quienes no pueden salir de casa».
De acuerdo con su derecho canónico, el conjunto de normas por las que se rige la Iglesia católica romana, los católicos creen «que “la Santísima Eucaristía” es la presencia real del “mismo Señor” y está “contenida, ofrecida y recibida, y por ella la Iglesia vive y crece continuamente”». Creen que la hostia, junto con una copa de vino, se convierte literalmente en la carne y la sangre de Jesucristo a través de un proceso llamado transubstanciación, en el que un sacerdote bendice la comida y la bebida durante la misa, transformándolas así en la sustancia del Salvador.
Lo que se perdió
Huelga decir que fue un gran revuelo cuando este tabernáculo fue sustraído. Pero, para empeorar las cosas, no se trataba de un tabernáculo cualquiera.«Un fantasma enjoyado de una época en la que Park Slope estaba poblado por inmigrantes alemanes e irlandeses», esta reliquia de medio metro de altura fue construida en 1895 con «plata de ley y chapada en oro de 18 quilates», y luego adornada con docenas de «alianzas, diamantes de compromiso y otras joyas» donadas por los propios feligreses. Según diversas noticias, «la policía estimó que el tabernáculo tiene un valor aproximado de 2 millones de dólares». Uno de los predecesores de Tumino, el padre Robert Whelan, llegó a afirmar en una ocasión: «Probablemente sea el tabernáculo más elaborado del país».
En otras palabras, no era nada fácil de llevarse. Sin embargo, en algún momento«entre las 18:30 del jueves y las 16:00 del sábado», en medio de las obras de construcción de la iglesia, los autores sacaron el tabernáculo de su «caja protectora metálica» con alguna «herramienta eléctrica de gran potencia» y huyeron, no sin antes destruir parte del altar circundante, lo que incluyó cortar las cabezas de dos estatuas de ángeles; forzar una caja fuerte, aunque vacía; romper el pestillo de una puerta; y llevarse algunos equipos de vigilancia, que de todos modos no funcionaban en ese momento. Debido al considerable peso del tabernáculo, Tumino conjetura que lo más probable es que hubiera más de un ladrón.
El robo supuso otra fisura en una comunidad ya de por sí desmoronada. «Esto no es más que un golpe más», declaró Tumino, lamentando la disminución de la asistencia y las arcas cada vez más vacías. La disminución de las donaciones también significaba la falta de seguridad, lo que dejó a los ladrones un objetivo totalmente desprotegido.
Pero el tabernáculo, aunque estaba asegurado, supuso algo más que una simple pérdida material para la iglesia.
Tumino se dirigió a los autores con esta declaración: «Os habéis llevado algo que es tan hermoso, que ha aportado belleza a las personas en medio de la fealdad de sus vidas y de estos tiempos».
La Diócesis de Brooklyn calificó el robo como «un descarado delito de falta de respeto y odio».
El verdadero tesoro
Y lo es. Es un delito tomar algo que no te pertenece. Más aún, es infringir el octavo mandamiento: «No robarás» (Éxodo 20:15).
Poned la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Pero Cristo ya no está allí. No está confinado a esta tierra, al igual que no pudo quedar confinado en la tumba. «Ha resucitado» (Mateo 28:6), proclamó el ángel. La Biblia afirma luego que, cuarenta días después de la resurrección de Cristo, este ascendió al cielo (Hechos 1:3, 9, 10).
Las Escrituras revelan además: «Cristo no entró en los lugares santos hechos por manos humanas, que son copias de los verdaderos, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora ante Dios por nosotros» (Hebreos 9:24). Actualmente está desempeñando sus funciones como nuestro «Sumo Sacerdote» en «el tabernáculo mayor y más perfecto, no hecho por manos humanas, es decir, no de esta creación» (v. 11); Él es «un ministro… del verdadero tabernáculo que el Señor erigió, y no el hombre» (8:2).
Y ningún hombre —ya sea sacerdote o indigente— puede obligar a nuestro Sumo Sacerdote a hacer nada, y mucho menos a transubstanciarse en un trozo de pan o en una copa de vino.
Si desea saber lo que dice la Biblia sobre la comunión, escuche nuestro programa claro y conciso sobre«Tradiciones cristianas, parte 3».
Hay una razón por la que la Palabra de Dios nos exhorta: «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Colosenses 3:2). Hay una razón por la que «no miramos a lo que se ve, sino a lo que no se ve. Porque lo que se ve es temporal, pero lo que no se ve es eterno» (2 Corintios 4:18).
No pierdas la esperanza por un objeto que solo es grande a los ojos de este mundo materialista. No pongas tu fe en una tradición creada por el hombre, sino en el propio Salvador.
Descubre más sobre el «verdadero tabernáculo» en el que el Salvador está ministrando en nuestra reveladora Guía de estudio«Dios trazó los planes».
Aunque el tesoro de San Agustín se haya perdido, dentro de este «verdadero tabernáculo» se encuentra la Gema que perdura para siempre.
\n