Regalar el Evangelio

Regalar el Evangelio

Por si acaso no te habías dado cuenta, ir de compras en estos tiempos de pandemia no es tan fácil como solía serlo. La subida de los precios y los cuellos de botella en la cadena de suministro siguen siendo los principales culpables, lo que ha catapultado al mundo hacia una nueva «nueva normalidad»: el «regifting». Sí, el «regifting», ese acto vergonzoso que muchos practican pero que les da pena admitir, está dejando de ser un tabú, justo a tiempo para estas fiestas.

Varios medios de comunicación han promovido esta tendencia en auge, incluido The New York Times, que describió el re-regalo como «otra consecuencia del reinicio provocado por la pandemia» y «la forma perfecta de canalizar tu próxima purga de tal manera que beneficie a tus amigos y familiares».

Aunque no respaldamos algunas de las sugerencias incluidas en el artículo del Times, vale la pena señalar las razones que se esgrimen: es «una forma más reflexiva y sostenible de comprar», «la elección responsable tanto para tu bolsillo como para el medio ambiente».

Y un blog del sitio web UBreakIFix destacó a la industria tecnológica como uno de los mayores perdedores de esta temporada, citando información recopilada de varios medios de comunicación: «Las interrupciones en la cadena de suministro están afectando duramente a la industria tecnológica, elevando los precios hasta en 50 dólares por dispositivo», se leía en una de sus infografías.

El blog continuaba abogando por «reparar [y] regalar de nuevo la tecnología usada» estas Navidades, afirmando que hacerlo «podría ahorrar a los estadounidenses más de 40 000 millones de dólares al año». Otras razones, según informa el centro de información online Benzinga, incluyen «[mejorar] la cadena de suministro y [ayudar] al medio ambiente».

El llamamiento colectivo al cambio climático es inconfundible.


Lo que cuenta es la intención

Incluso el gurú financiero cristiano Dave Ramsey se está sumando al espíritu. En la página web de su empresa se publicó recientemente un artículo titulado «12 reglas sensatas para regalar de nuevo», escrito con el objetivo de «ayudarte a organizar tu presupuesto, ordenar tu casa y mantener intactas tus relaciones estas Navidades».

La lista hace hincapié en una actitud de consideración a la hora de compartir. «La regla número uno tiene que ver con tu motivación»: ¿Regalas algo que ya no te gusta porque no te gusta el objeto o porque intentas ahorrar dinero? ¿O estás haciendo el regalo pensando en la persona que lo va a recibir?

La regla número tres añade que «volver a envolverlo es obligatorio. […] Deja que volver a envolver el regalo sea un recordatorio de la persona a la que se lo estás dando». Y la regla número cuatro incluso tiene en cuenta a la persona que te hizo el regalo originalmente: evita herir sus sentimientos «[recordando] quién te hizo el regalo» en primer lugar.

Según Ramsey Solutions, hay una forma correcta de regalar algo que ya te han regalado y hay una forma incorrecta de hacerlo.


Regalar el Evangelio

El apóstol Pablo dio este consejo a su discípulo Timoteo: «Y lo que has oído de mí ante muchos testigos, encárgaselo a hombres fieles que sean capaces de enseñar también a otros» (2 Timoteo 2:2).

En realidad, eso no es más que una reiteración de lo que Cristo dijo originalmente a sus discípulos: «Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado» (Mateo 28:19, 20).

La gran comisión dada a todos los cristianos por Cristo es enseñar a otra persona lo que la Biblia —a menudo por medio de otro hermano o hermana en la fe, bajo la guía del Espíritu Santo— te ha enseñado a ti. Es, en esencia, la definición de «regalar de nuevo».

El evangelio es el mayor regalo que cualquier persona podría recibir: «Por gracia habéis sido salvados mediante la fe, y… es don de Dios» (Efesios 2:8); «el don de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor» (Romanos 6:23). Y por la misericordia eterna de Dios, a cada persona —a todos los que han vivido alguna vez en esta Tierra— se le ha ofrecido este don de la vida. «¡Gracias sean dadas a Dios por su don inefable!» (2 Corintios 9:15).

El don de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.

La mujer samaritana que se encontró con Jesús en el pozo en pleno calor del día recibió este don personalmente de manos del Salvador. «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido, y Él te habría dado agua viva» (Juan 4:10), le dijo Jesús.

Después de hablar más con Él, la mujer dijo: «Señor, dame de esa agua» (v. 15). A partir de ese único encuentro con el Mesías, la mujer acabó hablando a toda su ciudad acerca de Jesucristo. Ella les transmitió el regalo que Jesús le había dado. Les presentó a Aquel que les daría el agua de vida.

¿Qué has regalado tú esta temporada? ¿Has recibido el regalo de nuestro Salvador? ¿Lo has acogido en tu corazón? ¿Has apreciado y cuidado bien Su regalo? ¿Lo has envuelto de nuevo con oración intercesora y le has dado un nuevo propósito con tu propio testimonio para las personas a las que Dios ha designado divinamente para que alcances?

Quizá tu forma de regalar de nuevo el evangelio sea invitando a un alma solitaria a la cena de Navidad, o incluyendo con cariño un versículo bíblico o un marcapáginas espiritual en tu tarjeta de Navidad para tu vecino. Quizá sea incluso tu librito de bolsillo favorito de Amazing Facts, colocado con cuidado sobre el escritorio de tu compañero de trabajo. Para inspirarte, te invitamos a ver el poderoso mensaje del pastor Doug Batchelor dirigido a todo ganador de almas:«Un retrato de Andrés».

Sea cual sea la forma en que el Espíritu Santo te guíe para compartir Su regalo, te animamos a guardar las palabras de Jesús en tu corazón, no solo en Navidad, sino siempre: «Más bienaventurado es dar que recibir» (Hechos 20:35).

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