Una reina está sola

Una reina está sola

Debido a las restricciones por la pandemia vigentes en toda Gran Bretaña, la viuda se sentó sola en una fila de asientos del coro de la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor, la misma capilla en la que se celebró la boda de su nieto Harry con la estadounidense Meghan Markle hace casi tres años. El féretro con los restos mortales de su marido yacía no muy lejos de ella.

Para la reina Isabel II, despedirse del príncipe Felipe, su marido durante 73 años, fue un deber público mezclado con el dolor personal. Otra foto mostraba a la monarca —conocida por su compostura estoica cuando la ocasión lo requiere— secándose las lágrimas tras el servicio mientras se marchaba en su coche oficial.

El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros.

El Times de Londres capturó la escena: «Se mantenía apartada, la reina solitaria, una figura enmascarada vestida de negro, con la cabeza inclinada bajo su sombrero. En esta tarde de sábado gloriosamente soleada pero sumamente solemne, no era solo una monarca en su castillo siendo [escrutada] por la televisión de todo el mundo, sino, sobre todo, una mujer que se despedía de su amado».

En todo caso, los ocho días transcurridos entre la muerte de Felipe y el funeral sirvieron para unificar el apoyo público en Gran Bretaña hacia la reina. «No está sola, señora», rezaba el titular del día siguiente en el Sunday Express, mientras que el Daily Star Sunday proclamaba: «Bendita sea».

Y es posible que el duque de Edimburgo haya logrado con su muerte algo que se le escapó a la familia real durante su último año: la paz, sobre todo entre el príncipe Guillermo y el príncipe Harry, los nietos de Felipe, cuya relación ha estado tensa durante varios años a causa de la esposa de este último. Los informes de prensa indican que los hermanos están hablando con vistas a una reconciliación.

¿Se están sanando las relaciones reales?

El funeral de su abuelo se produjo inmediatamente después de una «explosiva» entrevista televisiva que Harry y Meghan concedieron a la presentadora de programas de entrevistas Oprah Winfrey, que se emitió hace poco más de un mes, el 7 de marzo, durante la estancia de un mes de Felipe en el hospital para someterse a una operación de corazón y que obtuvo índices de audiencia gigantescos tanto en Estados Unidos como al día siguiente en Gran Bretaña. En ella se abordaron varios temas candentes, siendo el suicidio y el racismo los más controvertidos. Aunque la pareja habló con amabilidad de la reina, se mostraron abiertamente críticos con su institución. Harry también confirmó la actual ruptura entre él y su hermano, por no mencionar a su padre, el príncipe Carlos.

El mundo ha visto crecer a Guillermo y Harry y dar paso a una nueva generación de la monarquía. Desde que Harry y Meghan «dieron un paso al lado de sus funciones oficiales» hace un año, han surgido en los medios de comunicación controversias en torno a la lealtad a la corona. Resulta irónico, pues, señalar que Felipe era conocido especialmente por su inquebrantable devoción hacia su esposa, su cargo y su país. En un discurso pronunciado para conmemorar su 50.º aniversario de boda, la Reina se refirió a su consorte como su «fuerza y apoyo durante todos estos años». De hecho, Felipe ostenta el récord de ser «el consorte real con más años de servicio en la historia británica».

La familia de la reina está plagada de separaciones, ya que tres de sus cuatro hijos están actualmente divorciados, siendo el más notorio el príncipe Carlos, quien se separó de Diana, princesa de Gales, dos años antes de que ella falleciera trágicamente en un accidente de coche en 1997. Por el contrario, los medios de comunicación han elogiado a Felipe por los sacrificios que hizo por la reina Isabel y los deberes que ella asume. La muy querida monarca, si Dios quiere, celebrará 70 años en el trono el próximo febrero.

¿Y después de la muerte, qué?

Felipe «planificó su propio funeral con meticuloso detalle», una ceremonia sencilla y sin aspavientos que duró solo 50 minutos, «sin elogios fúnebres ni lecturas». Tal y como fue en vida, así fue en su muerte: «El tema fue el servicio a la reina y al país». Incluso en su última despedida, los ojos del mundo se posaron en su reina, la solitaria figura vestida de negro sentada sola en el banco de la iglesia.

La pérdida de un ser querido puede hacer que los que quedan atrás, familiares y amigos, se pregunten qué ocurre cuando esta vida llega a su fin. Es bien sabido que la reina Isabel tiene una vida espiritual y una fe profundas; cuando Billy Graham predicó por primera vez en Inglaterra, pasó una tarde hablando de la fe cristiana con la reina en la primera de una docena de visitas. Como se preguntaba uno de sus pocos súbditos que rendía homenaje al duque en persona frente al castillo de Windsor: «¿En qué estará pensando ahora la reina?».

Aunque sea reina, al fin y al cabo, no es más que un corazón que late. Llora, llora por su pérdida, sufre, igual que el resto de nosotros. Ella es, como todos nosotros, una de las hijas de Dios. La Biblia ofrece consuelo a quienes están de duelo: «Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados» (Mateo 5:4). ¿Sabes quién es el que consuela? Es «el Señor Dios [quien] enjugará las lágrimas de todos los rostros» (Isaías 25:8).

Tanto si has perdido recientemente a un ser querido como si no, esperamos que encuentres consuelo en esta presentación en vídeo,«Abraham, parte 11: Llorar una pérdida»,sobre lo que vivió el patriarca al perder a su esposa Sara.

A menudo, en momentos como estos, hay más preguntas que respuestas. Pero alabado sea Dios porque tenemos Su Palabra para proporcionarnos la hermosa verdad en tiempos de dolor. Descubre todo sobre dónde se encuentran nuestros seres queridos fallecidos en este artículo de nuestro sitio web La verdad sobre la muerte. Ofrece una respuesta bíblica a esta pregunta común: «¿Pero no se separan las almas de las personas cuando mueren?». ¡Y lo que dice la Biblia puede sorprenderte!

Como cristianos, esperamos ese día glorioso en el que toda muerte será finalmente vencida por nuestro Rey, Jesucristo. Felipe vivió una vida de devoción a su gobernante terrenal; ¿tenemos nosotros el mismo amor por nuestro gobernante celestial?

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