¿De verdad tenemos que ir a la iglesia?
Pastor Doug Batchelor
P. Si una persona acepta a Jesús, ¿necesita asistir a la iglesia para ser salva?
R. En primer lugar, es importante señalar que habrá muchas personas en el cielo que no estaban afiliadas a ninguna iglesia o denominación en particular, o que por alguna razón no podían asistir a la iglesia con regularidad. Pero uno de los principios fundamentales del cristianismo es que somos salvos y formamos parte del cuerpo de Cristo, que es otro nombre para la iglesia (Efesios 1:22, 23). En Hechos 2, la Biblia dice: «El Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos». Cuando te bautizas, pasas a formar parte del cuerpo de Cristo y entras en la iglesia (1 Corintios 12:20).
Quizás también deberíamos plantear esta pregunta de otra manera: ¿Por qué diría una persona que ama a Dios pero no desea tener comunión con su pueblo? Una de las razones por las que Dios quiere que estemos en la iglesia es porque allí hay personas con creencias similares. Esto ayuda a fortalecer nuestra fe y nos hace responsables unos ante otros. Incluso en las iglesias donde hay personas difíciles, es el mejor entorno para aumentar nuestra capacidad de aprender a amarnos unos a otros.
Una persona que dice: «Creo en Dios y quiero bautizarme, pero no quiero ir a la iglesia», me suena como un hombre que le dice a su novia: «Te amo; quiero casarme contigo, pero no quiero vivir contigo». Es decir que quieres los beneficios del matrimonio, pero no la relación que lo acompaña. Parte de la experiencia cristiana es tener una relación con una comunidad de creyentes.
Cuando alguien vive como un ermitaño alejado de la sociedad, tiende a volverse excéntrico. Aislarse de los demás empieza a afectar a la mente; el cerebro se atrofia. Te vuelves socialmente inepto. (Te lo dice alguien que se está recuperando de ser un ermitaño). Del mismo modo, es importante que los cristianos sean sociables con otros creyentes en la adoración colectiva y las reuniones para evitar volverse espiritualmente excéntricos e ineptos. La iglesia es parte del regalo de Dios, por lo que los cristianos deben hacer todo lo posible por encontrar una iglesia bíblica en la que puedan crecer hasta convertirse en miembros maduros de la familia de Dios. Véase también 1 Corintios 12:12–14.
En Juan 13:35, Jesús dice: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros». Él sabía que el amor y la unidad de la iglesia podían ser una parte poderosa de nuestro testimonio ante el mundo en los últimos días. Por el contrario, el diablo seguramente se da cuenta de que el mundo no creería en nosotros si estuviéramos divididos. Ha estado trabajando hacia ese objetivo desde el principio.
Piensa en el diablo como un lobo acechando a un cordero. Sabe que mientras el cordero esté con el rebaño o cerca del pastor, el cordero está a salvo. Pero si el lobo puede perseguir y dispersar al rebaño alejándolo del pastor y separándolo entre sí, puede derribar fácilmente a un cordero que se haya descarriado. El diablo quiere separar del rebaño a los corderos (los cristianos novatos que son más vulnerables) para poder destruirlos.
Como dice en Hebreos 10:25, debemos comprometernos firmemente con la adoración y la reunión en comunidad, especialmente «cuanto más, al ver que se acerca el día». ¿Ves que se acerca el día del Señor?
¿Deseas volver a la iglesia?
Consulta aquí los archivos del programa «Reclaim Your Faith» (Recupera tu fe).
Sintoniza Bible Answers Live, el programa de radio en directo de Amazing Facts con llamadas de todo el país los domingos por la noche, y escucha al pastor Doug dar respuestas bíblicas y directas a preguntas difíciles sobre la Biblia. Para conocer los horarios y las emisoras de tu zona y escuchar los archivos, haz clic aquí.
\n