¿Supone una amenaza para la libertad religiosa la reciente sentencia del Tribunal Supremo?
En una decisión que conmocionó a los partidarios conservadores, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dictaminó el 15 de junio de 2020, por 6 votos contra 3, que el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964 protege a las personas contra la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género.
En nombre de la mayoría, el juez asociado Neil Gorsuch—nombrado para el Tribunal Supremo en 2017 por el presidente Donald Trump— interpretó el texto de la legislación de 1964 de la siguiente manera: «Un empleador que despide a una persona por ser homosexual o transgénero la despide por rasgos o acciones que no habría cuestionado en miembros de un sexo diferente. El sexo desempeña un papel necesario e innegable en la decisión, exactamente lo que prohíbe el Título VII».
El caso, Bostock contra el condado de Clayton, incorporaba varios recursos contra sentencias de tribunales inferiores sobre casos relacionados con personas homosexuales y transgénero y sus puestos de trabajo.
Algunos, sin embargo, han discrepado del razonamiento del juez Gorsuch, concretamente de su uso de la palabra «sexo» en contraposición a la intención de los legisladores originales. El senador estadounidense Josh Hawley, de Misuri, en sus declaraciones ante el Senado, afirmó: «Solo hay un problema con esta ley. … Ha hecho lo que este Congreso se ha negado rotundamente a hacer desde hace años, que es cambiar el texto, el significado, la aplicación y el alcance de una ley histórica».
«Al interpretar la ley federal de una manera que nunca se pretendió, la decisión de hoy, lamentablemente, afecta al proceso legislativo de una forma en que los tribunales federales no suelen hacerlo», concluía un comunicado de la División Norteamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día , un grupo conocido desde hace tiempo por defender la libertad religiosa.
¿Un escenario desolador?
Igualmente preocupantes son las consecuencias de esta sentencia, en particular su capacidad de repercutir de forma trascendental en la libertad religiosa.

Lo que está en juego es lo que la decisión del Tribunal Supremo omitió abordar: si las organizaciones religiosas pueden o no poner en práctica sus creencias a la hora de determinar quién puede o no trabajar para ellas. Si bien los lugares de culto normalmente cumplirían los requisitos para quedar exentos de tal fallo, ¿qué ocurre con las agencias «paraeclesiásticas» en el ámbito de los servicios sociales o con una empresa propiedad de una persona con convicciones religiosas?
En un artículo publicado en la página web de la revista The Spectator , el comentarista John Zmirak señaló: «Esta sentencia no solo protegerá a los empleados homosexuales que quieran impartir cursos sobre el matrimonio en seminarios bautistas. (Gorsuch no ofreció ningún consuelo a quienes temen por la libertad religiosa. «Simplemente tendrán que demandar y ser demandados», escribió con ligereza.) Desatará sobre todos los empleadores la «máquina de la diversidad» que actualmente impulsa la «formación en sensibilidad», las cuotas de contratación de facto y las demandas por «entorno laboral hostil».
La declaración adventista planteó otros retos: «Aún quedan por abordar cuestiones relacionadas con los espacios públicos, como los baños, los vestuarios y otros espacios privados. … Además, la capacidad de las instituciones religiosas para mantener sus normas de contratación y conducta está ahora en entredicho y será objeto de importantes litigios».
El senador Hawley comentó: «Esta decisión, esta ley, tendrá repercusiones que abarcarán desde la legislación laboral hasta el deporte y las iglesias».
Tony Perkins, que dirige el Family Research Council, también expresó su preocupación en un artículo publicado en The Washington Times: «La sentencia Bostock fue un duro golpe para el movimiento que busca restaurar la cordura moral e incluso biológica en la vida pública estadounidense».
Aunque se prevé que este único caso tenga enormes repercusiones, es muy posible que el Tribunal Supremo limite el alcance de la decisión Bostock, y pronto: el Tribunal ha anunciado que verá el caso Fulton contra la ciudad de Filadelfia, en el que varias organizaciones religiosas reclaman el derecho a prestar servicios al público de acuerdo con sus creencias religiosas. Como señala la web de Vox, «La cuestión en el caso Fulton es si la ciudad pierde gran parte de su poder para controlar sus propios servicios públicos cuando subcontrata algunos de esos servicios a entidades religiosas».
¿A dónde nos llevará esto?
Existe un término medio entre quienes quieren obligar a los grupos religiosos a actuar en contra de su conciencia y quienes buscan preservar sus derechos. Esta solución es legislativa, no judicial: la Ley de Equidad para Todos (H.R. 5331) es un proyecto de ley que ofrece protección laboral a las organizaciones religiosas, las cuales podrían «tomar decisiones de contratación que reflejen sus creencias», así como a las personas LGBTQ, que estarían protegidas contra «la discriminación o el acoso en el empleo laico». Su objetivo es la «defensa tanto de la libertad religiosa como de la dignidad humana», según la Iglesia Adventista, ferviente defensora del proyecto de ley. Muchas otras organizaciones religiosas también han apoyado esta legislación, que sigue siendo objeto de debate en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.
Pero aunque la Ley de Equidad para Todos «rechaza abiertamente el enfoque amargo y polarizado que ha dominado durante mucho tiempo el debate público sobre estas cuestiones», ¿podría ser que a la gente ya no le importe tanto la equidad como ganar? Además, ¿las pequeñas victorias significan necesariamente un resultado positivo en última instancia?
Como señaló el pastor Doug Batchelor en un sermón titulado«Libertad y libertad», tales acciones pueden proporcionar solo un alivio momentáneo: «Nuestras libertades en nuestra Constitución se están viendo erosionadas. La libertad religiosa es algo precioso que algún día perderemos. Crear más leyes para proporcionar seguridad temporal crea una ilusión de seguridad».
Cada vez es más importante saber lo que dice la Biblia sobre la libertad religiosa en los últimos tiempos, especialmente en lo que se refiere a los Estados Unidos de América. «Los EE. UU. en la profecía bíblica», nuestro estudio bíblico gratuito en línea, ¡puede ayudarte!
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