¿Ha acabado el COVID-19 con la Iglesia?
Las perspectivas, tan cambiantes, sobre la reapertura de Estados Unidos tras la cuarentena nacional de varios meses provocada por el brote de COVID-19 parecen verse afectadas con cada nueva oleada de noticias. En estados como California, Florida y Texas, las restricciones que se habían levantado se vuelven a imponer a medida que se dispara el número de casos de infección notificados. Además, según los expertos, se prevé que el virus vuelva a repuntar en otoño, cuando bajen las temperaturas.
Una noticia del 23 de junio publicada por Religion News Service afirma que «el 64 % de los estadounidenses dijo sentirse “algo incómodo” o “muy incómodo” asistiendo a cultos presenciales».
Esta encuesta, realizada entre el 21 de mayo y el 5 de junio por el American Enterprise Institute, señala que «incluso entre aquellos que indicaron que sus congregaciones ofrecían cultos presenciales durante la semana pasada, el 56 % de los encuestados afirmó que había decidido no acudir». El grupo más dispuesto a asistir a cultos presenciales es el de los «evangélicos blancos».
El informe también afirma: «En el sur, donde los casos de coronavirus se han disparado en las últimas semanas, esa ambivalencia respecto a la reapertura es palpable». El artículo cita al portavoz de la Junta Misionera Bautista de Tennessee, Chris Turner, quien afirma: «Las que están volviendo son iglesias más pequeñas, donde es fácil controlar el tamaño de las reuniones». Aun así, debido a que todavía no hay vacuna, han surgido preocupaciones sobre las reuniones en grupo en general, incluso en aquellas en las que se practica el distanciamiento social.
¿Se avecina una recesión religiosa?
Una cosa es que haya un descenso temporal en la asistencia a los servicios religiosos, pero ¿acelerará la pandemia un «vaciado» de los lugares de culto de Estados Unidos? El académico David Gibson, que dirige el Centro de Religión y Cultura de la Universidad de Fordham, considera que esto es una posibilidad clara.
Tras analizar los altibajos de la fe durante pandemias globales pasadas, Gibson señala que «en crisis anteriores, los estadounidenses no han buscado un consuelo duradero en las comunidades de fe locales. Y los lazos de fe son más débiles que nunca».
Añade: «Cuando mi propia diócesis católica cerró sus iglesias para evitar la propagación del coronavirus, un amigo mío bromeó diciendo que nuestros hermanos en la fe “nunca volverán una vez que vean lo agradable que es dormir hasta tarde los domingos por la mañana”. La pullita tiene el aguijón de la verdad».
A continuación, cita las observaciones del politólogo Ryan Burge, especialista en comportamiento religioso, y concluye que quienes asisten a los servicios religiosos de forma esporádica, como en las fiestas importantes como Navidad y Pascua, son los más afectados por las crisis: «Cuando esas personas se marchan, no vuelven. Esa es la zona de peligro actual para las congregaciones religiosas».
Gibson afirma que este vaciamiento cada vez mayor de las iglesias se debe a mucho más que al nuevo coronavirus: «En el pasado, la religión seguía siendo el contexto en el que la gran mayoría de los estadounidenses reflexionaba sobre el sentido de la vida y el más allá. Ya no es así. … Todo parece apuntar a un futuro en el que el distanciamiento religioso aumente incluso cuando termine el distanciamiento social».
El futuro de la Iglesia
Entonces, ¿qué significa este presagio ominoso para el futuro de la Iglesia? Veamos qué dice la Biblia.
En Mateo 16, Jesús y sus discípulos mantienen una conversación sobre quién cree la gente que es Él, su maestro. Los discípulos responden que algunos creen que Jesús es Juan el Bautista resucitado —ya decapitado por el rey Herodes— o el regreso de Elías, Jeremías u otro profeta antiguo.
Entonces Jesús pregunta: «Pero ¿quién decís que soy yo?» (v. 15).
Un discípulo responde sin vacilar: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente» (v. 16).
«Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás», le dice Jesús al discípulo, «porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (vv. 17, 18).
Esos versículos han sido utilizados —y, francamente, mal utilizados— durante los últimos dos mil años. Una iglesia prominente afirma que la «roca» a la que se refiere Jesús es su discípulo fundador, Pedro, otorgando así a esa iglesia autoridad suprema sobre todo el cristianismo, independientemente de la denominación. Pero, ¿es realmente así?

Aquí están en juego dos palabras griegas: Petros (en algunas traducciones, Cefas) o Pedro, el otro nombre que Jesús le dio a Simón Bar-Jonás, y petra, la roca sobre la que Jesús edificará su iglesia. Petra se interpreta comúnmente como una «enorme masa de roca», mientras que Petros significa una «piedra separada». En otras palabras, Jesús está diciendo que la fe personal de Pedro era sólida como una roca, pero solo porque se basaba en la confesión de que Jesús «es el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Jesús —no Pedro— es la «enorme masa de roca», «la Roca de nuestra salvación» (Salmo 95:1), la piedra angular sobre la que se construiría la iglesia.
Jesús —no Pedro— es la «enorme masa de roca», «la Roca de nuestra salvación».
¿Quién es Pedro para Cristo? La creencia de que Jesús es el Mesías ha proporcionado «la piedra angular» (Efesios 2:20) de la fe para miles de millones de personas a lo largo de los últimos dos milenios. De hecho, de un grupo central de 12 seguidores en las polvorientas llanuras de Judea surgió una de las religiones más practicadas del mundo: el cristianismo.
Como dijo Jesús, las «puertas del Hades» no vencerán a su iglesia. Entonces, ¿por qué deberíamos temblar ante la idea del impacto de una pandemia en la afiliación a la iglesia? Pongan que sucedan los reveses que sean, las Escrituras nos dicen que la predicación del evangelio se extenderá «por todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin» (Mateo 24:14). Eso significa que la iglesia —a pesar de cualquier cosa que se le oponga— sobrevivirá hasta la segunda venida de Cristo.
Echa un vistazo al estudio bíblico gratuito en línea del pastor Doug Batchelor, «Pedro y la roca», para responder a tus preguntas sobre lo que es —y lo que no es— la iglesia. En comparación con las noticias actuales, ¡Jesús tiene perspectivas más esperanzadoras para su iglesia!
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