Díselo a la Iglesia
Read Time: 2 min

¿De verdad una sola manzana podrida puede echar a perder todo el cesto? Esa es la conclusión a la que llega un artículo titulado «Cómo un solo empleado deshonesto puede corromper a todo un equipo» (Harvard Business Review, 5 de marzo de 2018). Al parecer, incluso los empleados más honestos «se vuelven más propensos a cometer faltas de conducta si trabajan junto a una persona deshonesta». Además, los empleados honestos rara vez influyen en los deshonestos para que tomen mejores decisiones. En otras palabras, «entre compañeros de trabajo, parece más fácil aprender el mal comportamiento que el bueno».
La Biblia ofrece directrices sobre la disciplina eclesiástica redentora. Dios exhorta a la iglesia a inculcar a los miembros que se descarrían la necesidad de cambiar sus caminos. La iglesia de Éfeso fue elogiada porque «no soporta a los malvados» (Apocalipsis 2:2). Cuando se producen ofensas privadas entre los miembros, Jesús te anima a «ve y repréndele a solas» (Mateo 18:15). Si esta persona te escucha, «habrás ganado a tu hermano».
Pero, ¿y si el hermano que peca no escucha? Jesús recomienda involucrar al menor número posible de personas en la búsqueda de una solución, enseñando: «lleva contigo a uno o dos más» (v. 16), y finalmente: «si no les hace caso, díselo a la iglesia» (v. 17). Bajo la guía del Espíritu Santo, si se siguen estas directrices bíblicas, puede llegar un momento en que la iglesia tenga que excluir a un miembro.
Algunas manzanas están tan podridas que el apóstol Pablo sugiere actuar de inmediato. En cuanto a un miembro que vivía de manera flagrantemente inmoral, dijo: «¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Por tanto, eliminad la vieja levadura» (1 Corintios 5:6, 7). Incluso dice: «No os juntéis con nadie que, llamándose hermano, sea inmoral, avaro, idólatra, difamador, borracho o estafador; ni siquiera comáis con tal persona» (v. 11).
¡Las manzanas podridas realmente pueden echar a perder todo el cesto!
Aplícalo:
¿Recuerdas alguna ocasión en la que observaste cómo la mala conducta de una persona influyó en los demás para que siguieran su ejemplo?
Profundiza:
2 Tesalonicenses 3:6–14; Tito 3:10, 11; Apocalipsis 2:14, 15, 20