La gloriosa bienvenida

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Se siguen al pie de la letra los protocolos para las visitas a Estados Unidos de un jefe de Estado de otro país. Las muestras de relaciones amistosas durante estas visitas se caracterizan por el énfasis en las ceremonias públicas oficiales. Dependiendo del rango del visitante, la duración habitual de la estancia oscila entre tres y cuatro días.

La primera actividad para dar la bienvenida a los jefes de Estado es la ceremonia en la pista de aterrizaje. Los visitantes suelen llegar en avión a la Base Conjunta Andrews, donde el personal de tierra coloca las escaleras y se despliega una alfombra roja. Un cordón militar flanquea ambos lados de la alfombra roja y un comité de bienvenida se encuentra preparado para recibir a los visitantes. Mientras los visitantes bajan las escaleras, la Banda de la Fuerza Aérea de EE. UU. interpreta la «Fanfarria de Llegada Número Uno». Al pie de las escaleras se encuentra un escolar estadounidense con un ramo de flores para darles la bienvenida.

Solo unos pocos elegidos pueden formar parte de una comitiva de bienvenida estadounidense, pero cuando Cristo regrese, todos los creyentes que hayan vivido jamás —independientemente de su edad, género, nivel educativo, situación económica o raza— participarán con alegría en la llegada del Rey de reyes. Al sonido de la trompeta, «los muertos en Cristo resucitarán primero» (1 Tesalonicenses 4:16). Estos hijos de Dios resucitados se reúnen con sus seres queridos y cantan: «¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde está, oh Hades, tu victoria?» (1 Corintios 15:55).

Después de que los muertos en Cristo resuciten de sus tumbas con cuerpos nuevos, los creyentes vivos serán transformados y también recibirán cuerpos inmortales. «Lo corruptible debe revestirse de lo incorruptible, y lo mortal debe revestirse de lo inmortal» (1 Corintios 15:53). Ambos grupos de creyentes se vuelven juntos para saludar a su amoroso Salvador. «Nosotros los que estemos vivos y quedemos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor» (1 Tesalonicenses 4:17).

¡Que cada uno de nosotros se esfuerce por formar parte de este comité de bienvenida!

Aplícalo:

¿Has tenido alguna vez el privilegio de dar la bienvenida a un dignatario oficial?

Profundiza:

Isaías 25:9; Mateo 25:32-34; Marcos 13:27