¿Por qué dice la Biblia que no hay que hervir un cabrito en la leche de su madre?
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No siempre es fácil comprender ciertas leyes del Antiguo Testamento, ya que su propósito no nos queda claro. Por eso es importante estudiar el contexto del pasaje y otros versículos bíblicos relacionados con el tema. También podemos aprender más sobre un versículo bíblico si comprendemos la cultura en la que vivía el pueblo de aquella época.
Los arqueólogos han descubierto textos interesantes en la antigua Siria que explican que hervir un cabrito de sacrificio en la leche de su madre era una práctica ritual de los cananeos. Se trataba de una nación pagana que practicaba tantas cosas abominables que Dios ordenó a Israel que los «destrujera por completo» (Deuteronomio 20:17). Los israelitas solo cumplieron parcialmente este mandato.
Otra práctica horrible del culto cananeo al dios Moloc consistía en sacrificar a los niños haciéndolos «pasar por el fuego» (Deuteronomio 18:10). El Señor quería proteger a su pueblo de estas espantosas ceremonias. «Cuando entres en la tierra que el Señor tu Dios te da, no aprenderás a imitar las abominaciones de esas naciones» (v. 9).
Dios no quería que su pueblo siguiera rituales paganos. Su deseo era establecer una clara línea de separación respecto a la idolatría de esas naciones. «Ahora, pues, si de verdad obedecéis mi voz y guardáis mi pacto, seréis para mí un tesoro especial entre todos los pueblos, pues toda la tierra es mía. Y seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa» (Éxodo 19:5, 6).
Algunos han sugerido que este ritual idólatra cananeo servía para socavar el carácter sagrado de la familia, incluso en el mundo animal. Los padres deben proteger a sus hijos, no ofrecerlos como sacrificios a algún dios maligno. Debe haber una distinción en la forma de vivir de los cristianos. «“Serán míos —dice el Señor de los ejércitos— en aquel día en que los haga mis joyas. Y los perdonaré como un hombre perdona a su propio hijo que le sirve”» (Malaquías 3:17).