¿Puede una persona ganarse el favor de Dios viviendo según la Biblia aunque no vaya a la iglesia?

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En primer lugar, es importante señalar que habrá muchas personas en el cielo que no hayan pertenecido a ninguna iglesia, ya sea porque no tuvieron esa oportunidad o por cualquier otra razón que les impidiera disfrutar de ese privilegio. Pero uno de los principios más importantes del cristianismo es que somos salvados para formar parte del cuerpo de Cristo, que es otro nombre para la iglesia. Cuando te bautizas, pasas a formar parte del cuerpo de Cristo.

Así que yo preguntaría a mi vez: ¿por qué diría una persona que ama a Dios y su verdad, pero no desea tener comunión con su pueblo? Esa es una de las razones por las que Dios quiere que estemos en la iglesia: porque allí hay personas con creencias similares. Nos ayuda a fortalecer nuestra fe y nos hace responsables ante los demás. También es un entorno excelente en el que aumentar nuestra capacidad de amarnos unos a otros. Las personas aprenden sus lecciones más importantes sobre el amor en el contexto de sus familias biológicas. Las familias de la iglesia siguen la misma dinámica, especialmente con los nuevos creyentes.

Si alguien dice: «Creo en Dios y quiero ser salvo y bautizado, pero no quiero ir a la iglesia», a mí me suena como si un hombre le dijera a su novia: «Te quiero, quiero casarme contigo, pero no quiero vivir contigo». Es como decir que quieres los beneficios del matrimonio, pero no la relación que lo acompaña. Parte de la experiencia cristiana consiste en mantener una relación dentro de la comunidad de creyentes.

Una vez viví como un ermitaño, en una cueva y alejado de la sociedad. En ese tipo de soledad, uno tiende a volverse excéntrico. Aislarse de la sociedad empieza a afectar a la mente; el cerebro, en cierto modo, se atrofia. Te vuelves socialmente inepto. Del mismo modo, es importante que los cristianos se relacionen con otros creyentes en el culto colectivo para evitar volverse espiritualmente ineptos. Es un don de Dios, por lo que animo a cada cristiano a encontrar una iglesia bíblica en la que pueda crecer hasta convertirse en un miembro maduro de la familia de Dios.