El hombre que se desaprendió del infierno
Poco después del Día de Acción de Gracias, falleció Edward Fudge, un abogado jubilado que vivía en Houston, Texas. Su familia anunció su fallecimiento a través de las redes sociales.
Su muerte a los 73 años pasaría relativamente desapercibida de no ser por una cosa: la aceptación por parte de Fudge, décadas antes, de un reto de 3.000 dólares para demostrar o refutar la idea de que los no salvos acaban en un infierno eterno. Lo que Fudge, por entonces un joven predicador, descubrió cambiaría el rumbo de su vida para siempre.
Fudge era natural de Athens, Alabama, y se convirtió en pastor de la Iglesia de Cristo. Su padre, William, dirigía una de las editoriales de la iglesia. Al igual que la mayoría de las personas de esa denominación, William creía que quienes morían sin ser salvos sufrirían un tormento eterno en las llamas del infierno. Edward compartía esa creencia, hasta que aquel desafío le impulsó a dedicarse a un año de estudio.
Al terminar su estudio, Fudge llegó a la conclusión de que la enseñanza mayoritaria sobre el fuego del infierno era errónea. Aquellos que no eligen seguir a Jesús sufrirían la «destrucción eterna», como señala Pablo en 2 Tesalonicenses 1:9, pero no un castigo eterno. El «fuego» del infierno destruye; no atormenta eternamente.
Con ese descubrimiento, basado en lo que realmente dice la Biblia, Edward Fudge «desaprendió» lo que le habían enseñado durante años y comenzó a compartir la verdad que había aprendido.
Como es de imaginar, defender sus creencias tuvo un precio. Tras publicar un libro sobre el tema en 1982, no pasó mucho tiempo antes de que Edward Fudge perdiera su trabajo como pastor, así como su empleo en la editorial respaldada por la iglesia, debido a sus opiniones.
Fudge y su familia se trasladaron a la zona de Houston, donde ejerció la abogacía durante casi treinta años. Siguió siendo miembro de su denominación, pero nunca se retractó de su creencia sobre el infierno. En 2012, una película biográfica,«Hell and Mr. Fudge», producida por LLT Productions, fue aclamada tanto por el público como por la crítica.
Lo que Edward Fudge descubrió le sorprendió y le cambió la vida por completo. Pero defender la verdad es siempre lo correcto, ya sea Daniel negándose a adorar a Nabucodonosor, o Pedro continuando con la predicación de las buenas nuevas de Jesús cuando los líderes religiosos de la época le ordenaron que desistiera.
La verdad sobre el infierno es demasiado importante como para ignorarla. No solo puede brindar consuelo a quienes están preocupados por sus seres queridos perdidos, sino que también vindica el carácter de Dios: Dios es amor, y no permitirá el tormento eterno de quienes se rebelaron contra Él.
Lo creas o no, ¡hay buenas noticias sobre el infierno! Puedes obtener más información en www.helltruth.com, donde nuestro vídeo«Una historia sobre el infierno»ofrece una explicación clara de este tema tan desconcertante.
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