El Papa ofrece su apoyo a las uniones civiles
Tras sus recientes comentarios críticos sobre el capitalismo y la propiedad privada, el papa Francisco ha acaparado aún más titulares en todo el mundo al conocerse la noticia de que el pontífice apoya las uniones civiles para las parejas homosexuales.
«Las personas homosexuales tienen derecho a formar una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Nadie debería ser expulsado ni sufrir por ello», citó el diario británico The Tablet al líder de la Iglesia católica romana en un nuevo documental biográfico titulado Francesco. «Lo que necesitamos es una ley de unión civil; de esa manera, estarán legalmente protegidos. Yo apoyé eso».
The Tablet, con 180 años de historia y una de las voces informativas católicas más respetadas del mundo, comentó sobre estas declaraciones: «El respaldo papal es significativo dado que, en 2003, el Vaticano publicó un documento en el que se exponía por qué es “necesario oponerse al reconocimiento legal de las uniones homosexuales”, ya que estas “oscurecen ciertos valores morales básicos y provocan una devaluación de la institución del matrimonio”».
Ese documento de 2003, publicado bajo la autoridad del papa Juan Pablo II, aún no ha sido revocado por el Vaticano. Fue coescrito por el entonces cardenal Josef Ratzinger, quien menos de dos años después se convirtió en el papa Benedicto XVI tras la muerte del papa Juan Pablo II.
Ahora, ni siquiera dos décadas después —y mientras su coautor aún vive—, el actual pontífice de la Iglesia se ha pronunciado públicamente en contra de una opinión eclesiástica documentada. Eso es interesante, por decir lo menos.
¿Se avecina una escisión en la Iglesia?
Pero la reacción de los feligreses podría ser la verdadera historia aquí.
Como señalóel sacerdote jesuita Thomas Reese en un artículo para Religion News Service: «La declaración del Papa es irrelevante en Estados Unidos porque el país ha ido mucho más allá de las uniones civiles hasta llegar al matrimonio para las parejas homosexuales, que cuenta con el apoyo del 70 % de los estadounidenses, incluido el 67 % de los católicos, según el PRRI [Public Religion Research Institute]».
Reese añadió: «Pero en África, Asia y gran parte de América Latina, sus palabras serán política y culturalmente revolucionarias. En algunos países africanos, la homosexualidad es un delito. Las parejas del mismo sexo pueden ser encarceladas e incluso asesinadas».
Predijo dificultades para los católicos de continentes como África que quieran apoyar la opinión del papa Francisco: «En países donde las tensiones religiosas están enconadas, este no es un problema que los obispos deseen. … Recuerden cómo las cuestiones LGBTQ han fracturado la Comunión Anglicana en África».
De hecho, en todo el mundo, millones de miembros episcopalianos (término estadounidense para anglicanos) y miles de congregaciones se separaron de la organización matriz por su aceptación de miembros y clérigos homosexuales. En 2015, estas medidas le costaron a la Iglesia Episcopal la mitad de sus 3,6 millones de miembros que tenía en 1966.
¿Se encontrará la Iglesia católica romana igualmente con bancos y cestas de colecta más vacíos? Ya hay rumores de disidencia en la rama estadounidense: el National Catholic Reporter, un periódico laico con una perspectiva abiertamente de izquierdas, citó a Joseph Strickland, obispo de Tyler (Texas), diciendo: «Lo que se está difundiendo por todo el mundo es la opinión del papa Francisco al respecto, y creo que eso es confuso y muy peligroso».
¿Francisco o la Biblia?
Aclamado como un soplo de aire fresco tras su elección como papa, Francisco ha adoptado una visión vanguardista sobre muchos temas que a los creyentes tradicionales —ya sean católicos o protestantes— les podría costar apoyar, como la evolución.
«La evolución en la naturaleza no es incompatible con la noción de la creación, porque la evolución requiere la creación de seres que evolucionen», dijo Francisco, según un reportajedel Washington Post de 2014.
«El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne».
Y, en lo que los críticos llaman «versículos contundentes», pero que no dejan de ser la Palabra de Dios, la Biblia es excepcionalmente clara en cuanto a que la homosexualidad no es la voluntad de Dios para la humanidad: «No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los homosexuales, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios» (1 Corintios 6:9, 10).
En última instancia, el cristiano se enfrenta a una elección: ¿En qué crees: en la Biblia o en lo que dice un miembro del clero de alto rango y muy respetado? Ante un desafío similar poco después de la resurrección de Jesús, cuando las autoridades religiosas locales les ordenaron que no predicaran el evangelio, «Pedro y los demás apóstoles respondieron y dijeron: “Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres”» (Hechos 5:29). Esas palabras deberían ser el credo del creyente hoy en día.
En Bible Answers Live, el pastor Doug Batchelor le dijo a una persona que llamó: «En la iglesia que pastoreo, damos la bienvenida a todo el mundo que cruza nuestras puertas. No solo acogemos a las personas que puedan sentirse tentadas por el estilo de vida gay, sino que también acogemos a quienes lo practican para que vengan a escuchar la Palabra de Dios. Cualquiera que quiera puede venir y escuchar la Palabra. … Practicamos el concepto de iglesias abiertas. Queremos que la gente encuentre la verdad».
Al mismo tiempo, el pastor Doug estableció una clara distinción entre quién es bienvenido en la iglesia y quién es admitido como miembro u ordenado al ministerio. Escucha sus comentarios, y si no estás de acuerdo, no dudes en publicar tu opinión a continuación.
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