Israel, Gaza y los disturbios sociales en Estados Unidos: ¿hay alguna esperanza?
La oleada de protestas estudiantiles ha sacudido los campus universitarios de todo Estados Unidos durante la última semana. Los manifestantes se reunieron para corear consignas contra la guerra y ondear pancartas en protesta por la invasión israelí de Gaza y la pérdida de vidas civiles.
Aunque los estudiantes afirman que están ejerciendo su derecho a la libertad de expresión de forma pacífica, la violencia y la retórica antisemita han acompañado a menudo sus protestas.
Las manifestaciones en los campus en apoyo a Gaza comenzaron casi inmediatamente después de que Hamás atacara a Israel el 7 de octubre de 2023, pero se intensificaron cuando las fuerzas de seguridad israelíes iniciaron la represalia armada. Conectados a través de las redes sociales, los estudiantes han podido organizarse y formar coaliciones a nivel nacional, como «Estudiantes por la Justicia en Palestina».
La ola más reciente de protestas comenzó en la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, el 17 de abril. La fecha no fue casual. El mismo día en que la Comisión de Educación y Fuerza Laboral de la Cámara de Representantes iba a interrogar a la rectora de la universidad, Minouche Shafik, sobre el creciente antisemitismo en el campus, los estudiantes crearon el «Campamento de Solidaridad con Gaza» en el césped de la universidad, montaron tiendas de campaña y declararon que no se moverían de allí hasta que se cumplieran sus demandas.
Al día siguiente, Shafik pidió a la policía que desalojara el campamento. Más de 100 manifestantes fueron detenidos. Shafik declaró que solicitó la intervención policial porque las protestas habían creado un«ambiente de acoso e intimidación»para muchos estudiantes. Sin embargo, casi de inmediato, otros estudiantes ocuparon su lugar y volvieron a montar el campamento.
Parece que las detenciones no hicieron más que echar leña al fuego. Rachel, una estudiante de 19 años, explicó: «Creo que eso fue la gota que colmó el vaso, porque los estudiantes ya se sentían increíblemente reprimidos y censurados por la rectora Shafik».
Reivindicaciones y represión
Estudiantes de todo Estados Unidos y de todo el mundo afirman que protestan contra lo que consideran un «genocidio». Según algunos informes, la ofensiva de Israel ha provocado más de 34 000 muertes de civiles, ha desplazado al 80 % de la población y ha llevado a cientos de miles al borde de la inanición.
Como parte de su lista de reivindicaciones, los estudiantes quieren que las universidades retiren sus inversiones de las empresas que hacen negocios con Israel. «Para eso estamos aquí: para pedir el fin del genocidio y que Columbia retire sus inversiones de la violenta entidad sionista de colonos», declaró a la CNN un estudiante que se identificó como «W». «Estamos poniendo nuestros principios en práctica».
Aunque los estudiantes llevan protestando desde octubre, esta reciente oleada ha acaparado una cobertura mediática casi constante, en parte debido a la escalada de violencia y a la represión de las universidades. Cada vez más, las universidades están recurriendo a la policía para disolver las concentraciones. Cientos de estudiantes han sido detenidos y expulsados de la universidad.
Los líderes universitarios y gubernamentales se muestran cada vez más dispuestos a condenar las protestas. El presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU., Mike Johnson, visitó la Universidad de Columbia el 24 de abril y declaró: «Un número creciente de estudiantes ha coreado consignas en apoyo de los terroristas. Han perseguido a estudiantes judíos y se han burlado de ellos y los han insultado. Han gritado a quienes llevan la estrella de David».
A continuación, dijo a los manifestantes que «volvieran a clase y dejaran de hacer tonterías» y mencionó que hay «un momento adecuado para llamar a la Guardia Nacional» si los disturbios no cesan.
La superioridad moral
Por supuesto, cada bando cree tener la superioridad moral.
Los estudiantes manifestantes sienten que están defendiendo a los miles de personas que ahora sufren en Gaza.
Otros apoyan a Israel y el derecho del pueblo judío a defender su tierra.
Por su parte, las autoridades universitarias y gubernamentales afirman que están tratando de sofocar las protestas por su preocupación por la seguridad y la interrupción de la vida académica.
A principios de la semana pasada, los medios informaron de que un ataque aéreo israelí sobre Gaza había herido de muerte a una mujer llamada Sabreen al-Sakani al-Sheikh, que estaba embarazada de 30 semanas. Los médicos sacaron a la niña del cuerpo moribundo de su madre. Lamentablemente, la pequeña Sabreen Rouh, que recibió el nombre de su madre, murió pocos días después de nacer.
Durante un breve instante en medio del caos, la pequeña Sabreen brilló como un destello de esperanza en un conflicto sin un final a la vista. Ella nos recuerda a otro bebé nacido hace dos mil años, a solo 72 kilómetros de la Franja de Gaza.
Jesús nació en medio de conflictos políticos, sociales y religiosos, y aunque pocos lo reconocieron en aquel momento, su nacimiento es el faro definitivo de esperanza para este mundo oscuro. «No temáis», dijo el ángel que anunció su nacimiento, «porque he aquí os traigo buenas nuevas de gran alegría que serán para todo el pueblo. Pues hoy os ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor» (Lucas 2:10, 11).
Os traigo buenas nuevas de gran alegría que serán para todo el pueblo.
Se ha hecho justicia
Pero el desgarrador grito de Cristo en la cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mateo 27:46), también revela el compromiso de Dios con la justicia. El pecado separa a quienes se aferran a él de la Fuente de la vida. La justicia exige que perecieran aquellos que dañan a otros mediante sus acciones pecaminosas.
Colgado en la cruz, Jesús se convirtió en «pecado por nosotros, para que fuésemos hechos justicia de Dios en él» (2 Corintios 5:21). Él soportó el horror de la separación de Dios para que se hiciera justicia y se restaurara la esperanza a sus hijos quebrantados y heridos en todo el mundo, sin distinción de nacionalidad.
Este es el mensaje de esperanza y justicia que los manifestantes y los responsables universitarios, los palestinos y los judíos, de hecho, todos nosotros, necesitamos escuchar. Para saber más sobre la guerra y la justicia en la Biblia, escuche esta emisión de Bible Answers Live, en la que el pastor Doug Batchelor responde a la pregunta: «¿Por qué permitió Dios que los niños varones fueran asesinados bajo el decreto de Herodes?».
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