Si los justos fallecidos no van directamente al cielo, ¿cómo es posible entonces que Moisés y Elías se presentaran junto a Cristo en el Monte de la Transfiguración?
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Es interesante que lo último que dice el Antiguo Testamento sea: «Acordaos de la Ley de Moisés, mi siervo», y: «He aquí que os enviaré al profeta Elías» (Malaquías 4:4, 5). Luego, en Mateo 17:3, vemos a estos dos héroes bíblicos aparecer junto a Jesús y tres de sus discípulos en la cima de una montaña. ¡Esta es una historia importante!
En primer lugar, la Biblia enseña que Elías nunca murió y que fue llevado al cielo en un carro de fuego (2 Reyes 2:11). Hay algunos casos en la Biblia en los que Dios lleva a las personas directamente a su presencia (véase Génesis 5:24). Pero, obviamente, ese no es el caso de la mayoría de los habitantes de la Tierra. Las Escrituras enseñan que ni siquiera David ascendió al cielo al morir, sino que está en la tumba (Hechos 2:34).
Así pues, si Moisés murió, tal y como se afirma en Deuteronomio 34:5, ¿cómo pudo entonces aparecer en el Monte de la Transfiguración junto a Elías y Jesús? Hay una referencia en Judas 9 que nos da una idea de lo que le sucedió a Moisés tras su muerte. «El arcángel Miguel, al contender con el diablo y discutir sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir contra él una acusación injuriosa, sino que dijo: “¡Que el Señor te reprenda!”» (Judas 9).
Miguel, que es uno de los nombres de Cristo (véase Daniel 10:31; 1 Tesalonicenses 4:16 y Apocalipsis 12:7), era un príncipe de los ángeles y resucitó a Moisés. (Véase la página 109.) Incluso la tradición judía afirma que, tres días después de la muerte de Moisés, el Señor vino y lo resucitó.
Hay otro ejemplo de una resurrección «especial»; ocurrió después de que Jesús muriera en la cruz. «Y se abrieron los sepulcros; y muchos cuerpos de los santos que habían fallecido resucitaron; y, saliendo de los sepulcros tras su resurrección, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos» (Mateo 27:52, 53). Obviamente, se trató de un acontecimiento inusual. La mayoría de nosotros resucitaremos cuando el Señor vuelva por segunda vez.