Un rescate por muchos
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En julio de 1941, Franciszek Gajowniczek, un soldado polaco recluido en el campo de concentración de Auschwitz, sabía que era hombre muerto. Como castigo por la fuga de diez prisioneros, el comandante nazi seleccionó a otros diez prisioneros que morirían de hambre.
«¡Mi esposa! ¡Mis hijos!», fue el grito angustiado de Gajowniczek. Entonces, otro prisionero, un clérigo católico llamado Maximiliano Kolbe, dio un paso al frente: «Él tiene familia; déjeme ocupar su lugar».
El comandante accedió y fue Kolbe, y no Gajowniczek, quien finalmente murió. Es fascinante saber que Kolbe nunca había conocido a Gajowniczek. Su oferta fue verdaderamente desinteresada y fue recibida con gratitud.
Tras cuatro años más de cautiverio, Gajowniczek fue liberado. Se reunió con su esposa, pero sus hijos habían muerto en un bombardeo soviético. Durante el resto de su vida —otros 50 años—, el que fuera soldado contó a todo el mundo la historia del hombre que se convirtió en su rescate.
Pero Gajowniczek no es la primera persona en la historia de la humanidad a la que se le ha perdonado la pena de muerte porque otra persona se ofreció a ocupar su lugar. El hecho es que toda persona que haya vivido jamás, y toda persona viva hoy en día, está bajo la pena de muerte, ya que «la paga del pecado es muerte» (Romanos 6:23).
Franciszek Gajowniczek no merecía morir en un campo de concentración nazi. Tampoco Maximiliano Kolbe. Su encarcelamiento y la muerte de Kolbe se debieron a acciones crueles, inhumanas y criminales de un gobierno decidido a imponer su voluntad.
Por el contrario, dado que todos hemos pecado y que la muerte es el precio que hay que pagar por el pecado, la sustitución de Jesús por nosotros es un gesto verdaderamente grandioso que cambia el mundo. Su sacrificio único nos garantiza algo más que unas pocas décadas más de existencia. ¡Garantiza a quienes aceptan Su sacrificio una vida eterna!
Aplícalo:
Hazle saber hoy a alguien que, si decide creer, ha sido redimido porque Jesús ha ocupado su lugar.
Profundiza:
Gálatas 3:10–13; Oseas 13:14; Tito 2:14