¿El infierno no existe?

¿El infierno no existe?

Dependiendo de a quién se le dé crédito —a un periodista ateo de 93 años o a la oficina de prensa del Vaticano—, el papa Francisco sí o no descartó el concepto de la Iglesia católica romana según el cual las almas sufren un tormento eterno si mueren sin haber sido salvadas.

Según informes de medios de comunicación de todo el mundo, Eugenio Scalfari, el ateo que edita el periódico italiano La Repubblica, el papa Francisco no se anduvo con rodeos en una conversación sobre la vida después de la muerte: «El infierno no existe; lo que existe es la desaparición de las almas pecadoras», habría dicho el papa, según un relato publicado en el periódico National Catholic Register. «No son castigadas; quienes se arrepienten obtienen el perdón de Dios y se unen a las filas de las almas que lo contemplan. Pero quienes no se arrepienten, y por lo tanto no pueden ser perdonados, desaparecen», habría añadido el pontífice.

Si eso es lo que el papa dijo realmente —Scalfari no tomó notas ni hizo ninguna grabación durante su conversación—, esas palabras darían al traste con unos dos mil años de enseñanza católica. De hecho, las doctrinas en torno a la ubicación de las «almas» incorpóreas tras la muerte ayudaron a la Iglesia anterior a la Reforma a recaudar fondos para financiar diversos proyectos, incluida la construcción del Vaticano. Fue la indignación de Martín Lutero ante la solicitud de donaciones para «liberar» a estas «almas» de un supuesto purgatorio lo que le llevó a atacar las prácticas corruptas de Roma clavando sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg —un acontecimiento celebrado en todo el mundo el año pasado—.

Ante la reacción mundial, el Vaticano emitió un desmentido: «Lo que informa el autor… es fruto de su reconstrucción, en la que no se citan las palabras exactas pronunciadas por el Papa». La oficina de prensa papal añadió que ninguna de las citas «debe considerarse una transcripción fiel» de las palabras reales del pontífice, que el Vaticano no facilitó.

Muchas noticias señalaron que el Catecismo de la Iglesia católica—su declaración doctrinal oficial— declara: «El castigo principal del infierno es la separación eterna de Dios», un castigo que se recibe «inmediatamente después de la muerte». También habla del «fuego inextinguible» para aquellos «que se niegan a creer y a convertirse».

Irónicamente, si las palabras del papa se citaron correctamente, es muy posible que haya dado en el clavo, a pesar de las negativas de la oficina de prensa del Vaticano. El autor de Eclesiastés implora a sus lectores que aprovechen al máximo su tiempo en esta vida: «Todo lo que te venga a la mano para hacer, hazlo con todas tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde vas, no hay obra, ni proyecto, ni conocimiento, ni sabiduría». (9:10) Eso sugiere una falta de conciencia una vez que morimos.

Pero también leemos, en Hebreos 9:27: «Está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después de esto el juicio». Consideremos también Apocalipsis 20:12, que dice: «Vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios, y se abrieron los libros. Y se abrió otro libro, que es el Libro de la Vida. Y los muertos fueron juzgados según sus obras, por las cosas que estaban escritas en los libros.»

Solo estos tres versículos sugieren una imagen diferente a la que han pintado las tradiciones religiosas a lo largo de los siglos. Y lo que resulta aún más sorprendente para algunos es que la Biblia es clara sobre lo que ocurre cuando morimos y cuando nos enfrentamos al juicio ante Dios.

Hay toda una página web de Amazing Facts dedicada al tema del infierno. Haga clic aquí para saber qué es, qué no es y qué quiere Dios para todos —¡si tan solo confiaran en Jesús y en sus promesas!

Escrito por Mark A. Kellner

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