Imagen de Moloch expuesta en el Coliseo romano

Imagen de Moloch expuesta en el Coliseo romano

Los visitantes del Coliseo de Roma —las ruinas de un antiguo complejo deportivo donde los «juegos» incluían el sacrificio de cristianos ante la mirada y los vítores del público— cuentan ahora con un recordatorio tangible de aquellos días en que la fe en el Dios vivo era una opinión minoritaria.

Desde septiembre, y hasta el primer trimestre del próximo año, una réplica del dios pagano Moloch se encuentra situada a la entrada del Coliseo, un símbolo ineludible de un pasado sombrío. Según LifeSiteNews, un sitio web de noticias provida, «La estatua de Moloch, venerado tanto por los cananeos como por los fenicios, forma parte de una exposición dedicada a la ciudad de Cartago, el que fuera gran rival de la Antigua Roma. La exposición a gran escala, titulada Carthago: El mito inmortal, estará abierta hasta el 29 de marzo de 2020».

Según un comunicado de prensa oficial sobre la exposición, «una reconstrucción de la terrible deidad Moloch, vinculada a las religiones fenicia y cartaginesa y que aparece en la película Cabiria de 1914 , se colocará en la entrada del Coliseo para dar la bienvenida a los visitantes de la exposición».


¿En qué consistía el culto a Moloch?


«¡La visión era espantosa!»

Sin embargo, cabe preguntarse hasta qué punto se sintieron «bienvenidos» esos visitantes en el Coliseo: «Estábamos muy emocionadas el día que decidimos ir al Coliseo», escribió Alexandra Clark a LifeSiteNews en un correo electrónico sobre una visita que hicieron ella y su hermana. «Pero en cuanto llegamos, ¡la vista que nos recibió fue espantosa! Montando guardia en la entrada se encontraba la colosal estatua pagana de Moloch. Estaba colocada en ese lugar privilegiado para que todo el que entrara en el Coliseo tuviera que pasar junto a ella», añadió.

Los lugares históricos como el Coliseo son muy apreciados por muchos turistas religiosos, ya que evocan imágenes del sacrificio que hicieron los primeros pioneros cristianos para defender su fe. Aproximadamente en el año 110 d. C., Ignacio de Antioquía, uno de los primeros mártires, escribió sobre el destino que le esperaba: «Moriré de buena gana por Dios, a menos que me lo impidáis. Os suplico que no me mostréis una benevolencia inoportuna. Permitidme convertirme en alimento para las bestias salvajes, por medio de las cuales se me concederá alcanzar a Dios».

Eusebio de Cesarea, un historiador de la Iglesia primitiva, relató que Ignacio fue efectivamente asesinado por animales salvajes en un anfiteatro romano, aunque no se puede afirmar con certeza que Ignacio muriera en el Coliseo.

¿Quién era este Moloch, y por qué una figura de una antigua deidad hace que muchos se estremezcan? Según Wikipedia, Moloch «es el nombre bíblico de un dios cananeo asociado con el sacrificio de niños, ya sea mediante el fuego o la guerra». Entregar a un niño a Moloch significaba la muerte inmediata del bebé y el desgarro para los padres; se tocaban tambores a todo volumen para ahogar los gritos de la víctima, según registran los historiadores. Hoy en día, muchos asocian los antiguos sacrificios realizados a Moloch con las casi cinco décadas de aborto legalizado en los Estados Unidos, en las que se han asesinado hasta 60 millones de bebés.

La Biblia condena la idolatría

Moloch (también escrito «Molech») se menciona por su nombre cinco veces en Levítico, la primera de ellas en el capítulo 18, versículo 21: «Y no harás pasar a ninguno de tus descendientes por el fuego a Molech, ni profanarás el nombre de tu Dios: Yo soy el Señor». Las otras cuatro referencias —Levítico 20:2–5— son igualmente prohibitivas contra cualquier relación del pueblo de Dios con Moloch.

Incluso las personas más paganas pueden encontrar la redención en Cristo.

Se podría argumentar que el primer pecado consistió en hacer que las personas —Eva y luego Adán— dudaran del Señor y creyeran en otros «dioses» que no podían salvarlos. De hecho, en Génesis 3:5, Satanás promete a Eva que ella y su marido «serán como Dios, conociendo el bien y el mal», dando a entender que no necesitarán al Dios verdadero para dirigir sus vidas. La humanidad ha vivido desde entonces con las trágicas consecuencias de la elección que hicieron nuestros primeros padres.

Pero incluso las personas más paganas pueden encontrar la redención en Cristo. Como señaló el pastor Doug Batchelor en un estudio bíblico: «Incluso en medio de la peor apostasía, el Señor estaba dispuesto a perdonar y sanar a su pueblo». Este mensaje desafiante, extraído de los libros bíblicos de Miqueas en el Antiguo Testamento y del Apocalipsis en el Nuevo Testamento, le ayudará a comprender la necesidad de mantenerse cerca de Dios, así como su oferta de restauración cuando nos arrepentimos.

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