Los más de 20 000 terremotos de Islandia
Desde el 24 de febrero de este año, una región del suroeste de Islandia, situada en la península de Reykjanes, ha estado experimentando señales de alerta: «se han registrado más de 20 000 terremotos» en tan solo 10 días. Y el 5 de marzo, CBS News informó de «más de 3100 terremotos en la península solo en las últimas 48 horas».
Islandia no es ajena a la actividad sísmica; de hecho, «se encuentra a caballo entre dos de las placas tectónicas de la Tierra, la norteamericana y la euroasiática». Aunque esta serie de temblores ha sido en su mayoría de baja intensidad —la mayoría ni siquiera superó los 3,0 grados de magnitud—,los estudios han demostrado que «en el pasado se han observado temblores similares antes de erupciones volcánicas».
De hecho, un aumento de la actividad sísmica provocó la erupción del Eyjafjallajökull, uno de los 30 volcanes de la isla, en abril de 2010, que se prolongó durante tres meses. La erupción acaparó los titulares cuando, del 14 al 20 de abril, el volcán en erupción creó una nube de cenizas que «[provocó] una de las interrupciones del tráfico aéreo más importantes de las últimas décadas».
¿No hay de qué preocuparse?
Sin embargo, esta última oleada de terremotos inquietantes no tiene precedentes. «He vivido terremotos antes, pero nunca tantos seguidos. … Te hace sentir muy pequeño e impotente frente a la naturaleza», citó The Hill a un ciudadano. «Nunca en mi vida había vivido tantos terremotos», declaró al New York Times el geofísico y profesor emérito de la Universidad de Islandia, el Dr. Pall Einarsson.
No obstante, aunque esto pueda ser una novedad para ellos, los científicos no se sorprenden. Quienes han estado estudiando los volcanes de la isla notaron que la actividad ha ido aumentando desde finales de 2019.
Tampoco, opinan, son motivo de preocupación. «Hay muchos, y eso preocupa a la gente, pero no hay nada de qué preocuparse, el mundo no se va a derrumbar», aseguró el profesor de vulcanología Thorvaldur Thordarson, también de la Universidad de Islandia. Si una montaña acabara entrando en erupción, esta sería de «flujo lento», con lava que se derramaría lentamente en lugar de explotar.
El Gobierno islandés coincide: como afirmó la primera ministra Katrín Jakobsdóttir en un comunicado oficial, además de que los ciudadanos del país están «acostumbrados a afrontar con calma muchos tipos diferentes de fenómenos naturales relacionados con el clima o la geología», el riesgo es de todos modos «muy bajo», ya que la población reside en su mayor parte fuera de la zona de riesgo. Jakobsdóttir también señaló la confianza que tiene en la «infraestructura crítica» de Islandia, manteniéndose imperturbable simplemente porque «el país está “extremadamente bien preparado”».
¿Estás preparado?
En el año 79 d. C., el Vesubio, un volcán del suroeste de Italia, entró en erupción, sepultando la ciudad de Pompeya bajo cenizas, escombros y gases venenosos, y causando la muerte de 2000 de sus habitantes. Se descubrieron más de mil cadáveres, en medio de un discurso, en medio de una acción, congelados al instante por la propia lluvia de cenizas.
La erupción no surgió de la nada. En el año 62 d. C., 16 años antes, un terremoto de gran magnitud sacudió la ciudad, dejándola en gran parte en ruinas. Aun así, la gente apenas había comenzado a reconstruir y siguió con sus vidas. Se produjeron más terremotos, señales de advertencia claras, en retrospectiva, de una catástrofe inminente. Pero todo fue en vano. «Los romanos sabían que el Vesubio era un volcán, pero pensaban que estaba extinto», afirma un artículo de Current Archaeology, una popular revista británica de arqueología. En todo caso, más gente se instaló en la ciudad de moda.
Por supuesto, en el mundo actual, existe todo un campo científico dedicado al estudio de los volcanes. Los vulcanólogos pueden emplear sismógrafos, termómetros y satélites, por nombrar solo algunos de los dispositivos de recopilación de datos. Están constantemente alertas, y la información que obtienen tiene como objetivo proteger la vida humana, preservarla y salvarla.
Hay un Dios en el cielo que revela secretos… y Él lo sabe todo.
«Hay un Dios en el cielo que revela los secretos» (Daniel 2:28), y Él «lo sabe todo» (1 Juan 3:20). A través de la Biblia, Dios nos ha dado información para preservar nuestra vida eterna: «El Señor Dios no hace nada sin revelar primero su secreto a sus siervos los profetas» (Amós 3:7). La Biblia es el método de Dios para preparar a su pueblo.
Es a través de la Biblia que Dios predice las señales de los tiempos: Cristo profetiza un número creciente de «grandes terremotos en diversos lugares» (Lucas 21:11) justo antes de que Él vuelva. Puede que no haya una erupción en Islandia en unos días, pero los terremotos de Islandia son presagios de los últimos días, cuando un temblor sin igual logrará mover «toda montaña e isla… de su lugar» (Apocalipsis 6:14).
Y al final, un fuego —no de un volcán, sino de Dios en el cielo— azotará la tierra, destruyendo toda maldad para siempre y purificando el planeta de nuevo. Este es el regalo de Dios para su pueblo: un hogar donde reinan la rectitud, la justicia y el gran amor de Dios.
¿No quieres estar preparado para ese temblor? ¿No quieres estar listo para recibir el regalo de Dios de la vida eterna? Echar un vistazo al mensaje gratuito del pastor Doug Batchelor,«Un refugio contra la tormenta», es un buen comienzo. Y continúa con una comprensión bíblica de los fuegos finales del infierno en otro de los mensajes del pastor Doug,«Ciudades de ceniza».
Todo se reduce a la fiabilidad de la fuente. Toda la información del mundo no significaría nada si resultara ser falsa. Es bueno, pues, que «toda la palabra [de Dios] es verdad» (Salmo 119:160). Puedes confiar plenamente en la Biblia. Es tu mejor «infraestructura crítica» para lo que está por venir.
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