Doble nacionalidad

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Los fariseos estaban decididos a tenderle una trampa a Jesús en una discusión que pudiera conducir a su ejecución. En una ocasión, enviaron a sus propios discípulos junto con los herodianos (judíos que apoyaban el dominio romano) para enredar a Cristo en un debate que convirtiera a Jesús en enemigo de los judíos o en rebelde a los ojos de Roma. Le preguntaron: «¿Es lícito pagar impuestos al César?» (Mateo 22:17).

Cristo no dudó en poner al descubierto su engaño. «¿Por qué me ponéis a prueba, hipócritas? Mostradme la moneda del impuesto» (v. 18, 19). Le entregaron un denario de plata, y Él les preguntó: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?» (v. 20). Le respondieron: «Del César». Entonces Jesús les dijo: «Dad, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios» (v. 21). La Biblia dice que, al oír su respuesta, «se maravillaron, y, dejándole, se marcharon» (v. 22).

Algunos se han preguntado: «Si me convierto en cristiano y busco seguir a Dios, ¿cómo afecta eso a mi relación con los gobiernos de este mundo?». La respuesta de Jesús revela un equilibrio que reconoce la necesidad de las autoridades terrenales, pero no de una forma que comprometa la ciudadanía de uno en el cielo. Si alguna vez ambas cosas entran en conflicto, «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5:29).

Pertenecer a la iglesia no nos pone necesariamente en conflicto con el hecho de estar bajo la autoridad de un gobierno local. El apóstol Pablo habló de esos gobernantes: «Él es ministro de Dios para tu bien. Pero si haces el mal, teme; porque no en vano lleva la espada; pues es ministro de Dios, un vengador para ejecutar la ira sobre el que practica el mal» (Romanos 13:4). En un lenguaje casi idéntico al de Jesús, Pablo dijo: «Dad, pues, a cada uno lo que le corresponde» (v. 7).

Ser un buen ciudadano en la tierra nos prepara para ser ciudadanos del cielo.

Aplícalo:

¿De qué país eres ciudadano? ¿A qué autoridades terrenales te sometes?

Profundiza:

Marcos 12:13-17; 1 Corintios 14:33; 1 Pedro 2:13-15