¿Qué significa que Elías rezara para que el «alma» de un niño volviera a él?
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La palabra hebrea para «alma» en este pasaje es nephesh, que se ha traducido de muchas maneras diferentes. Fíjate en los siguientes ejemplos: «Y creó Dios las grandes bestias del mar y todo ser viviente (nephesh) que se mueve» (Génesis 1:21). «Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: “Dame a las personas (nephesh) y quédate tú con los bienes”» (Génesis 14:21). «No comerás carne con su vida (nephesh), es decir, su sangre» (Génesis 14:21).
La traducción «alma» es engañosa, ya que da a entender que tras la muerte existe alguna entidad capaz de flotar y pensar. Pero la Biblia no nos enseña que nos convirtamos en un fantasma inmortal, similar a un espíritu, separado del cuerpo. Las 700 referencias de la Escritura a la palabra nephesh nunca dan esta idea. La mejor traducción es la palabra «vida», que se leería así: «“Oh Señor, Dios mío, te ruego que la vida de este niño vuelva a él”. Entonces el Señor escuchó la voz de Elías; y la vida del niño volvió a él, y revivió».
Un claro ejemplo de la traducción adecuada de esta palabra nephesh en referencia a Elías se encuentra en la historia de cuando huyó de Jezabel tras el increíble triunfo de Dios en el monte Carmelo. «Pero él se adentró un día de camino en el desierto, y llegó y se sentó bajo un retamo. Y oró para que le dejaran morir, y dijo: “¡Ya basta! Ahora, Señor, quítame la vida (nephesh), pues no soy mejor que mis padres!» (1 Reyes 19:4).
Cuando una persona muere, la Biblia enseña que no hay pensamiento consciente. «Los muertos no alaban al Señor, ni los que descienden al silencio» (Salmo 115:17). Jesús llamó a este estado inconsciente de los muertos «sueño» en Juan 11:11–14.