Un famoso científico de Yale va más allá del darwinismo

Un famoso científico de Yale va más allá del darwinismo

Podríamos llamarlo el colmo del progreso evolutivo: un científico de fama mundial y profesor de la Universidad de Yale ha cambiado de opinión sobre el darwinismo y ahora admite la posibilidad de que exista alguna forma de «diseño inteligente». Es más, espera que el resto de sus colegas acaben sumándose a su postura.

En un artículo publicado hace unos meses en la revista Claremont Review of Books, David Gelernter, informático de Yale, afirmó que había llegado el momento de dejar atrás las teorías sobre el origen de la vida promulgadas hace más de 150 años por Charles Darwin, aunque sean aceptadas como «verdad incuestionable» en gran parte del mundo científico.

«Como tantos otros, crecí con la teoría de Darwin y siempre había creído que era cierta», escribió Gelernter. «A lo largo de los años había oído dudas de personas bien informadas, a veces brillantes, pero estaba muy ocupado cultivando mi jardín, y era más fácil dejar que la biología se ocupara de sí misma. Pero en los últimos años, la lectura y el debate han cerrado ese camino para siempre».

Afirma que abandonar el darwinismo —en el que se sostiene que toda la vida se originó espontáneamente y a partir de un antepasado común— es «una derrota para el ingenio humano» y «no una victoria para ninguna religión». Escribe: «Significa una idea hermosa menos en nuestro mundo, y un problema más enormemente difícil e importante de vuelta en la lista de tareas pendientes de la humanidad».

Gelernter asesta un golpe intelectual a la raíz de la teoría de Darwin: «No hay razón para dudar de que Darwin explicara con éxito los pequeños ajustes mediante los cuales un organismo se adapta a las circunstancias locales: cambios en la densidad del pelaje, el estilo de las alas o la forma del pico. Sin embargo, hay muchas razones para dudar de que pueda responder a las preguntas difíciles y explicar el panorama general —no el ajuste fino de las especies existentes, sino la aparición de otras nuevas. El origen de las especies es precisamente lo que Darwin no puede explicar».

Gelernter señala que los recientes avances en biología molecular —de los que Darwin no disponía— hacen prácticamente imposible confiar en el darwinismo, o en su contraparte, la evolución neodarwinista, como clave para el origen de diversas especies. (El neodarwinismo sugiere que los rasgos pueden migrar con el tiempo dentro de las especies y provocar cambios en ellas).

Simplemente no cuadra

Sin embargo, la posibilidad numérica de tales cambios aleatorios en las secuencias genéticas supera la imaginación: «En otras palabras: lo inmenso es tan grande, y lo minúsculo es tan pequeño, que la evolución neodarwinista es—hasta ahora— una pérdida total. Intenta mutar desde 150 eslabones de galimatías hasta una proteína funcional y útil, y tienes garantizado el fracaso. Inténtalo con diez mutaciones, mil, un millón: fracasarás. Las probabilidades te sepultan. No se puede hacer», escribió.

Aunque Gelernter está lejos de abrazar el «diseño inteligente» o cualquier otro argumento sobrenatural sobre un evento de creación como explicación de los orígenes, reveló en una entrevista en vídeo que el diseño inteligente merece una mayor consideración.

«Mi discusión es con quienes descartan el diseño inteligente sin considerarlo —me parece que en mi mundo académico se descarta ampliamente como una especie de invento teológico—, pero es un argumento científico absolutamente serio», dijo Gelernter durante la entrevista, según informó The College Fix. «De hecho, es el primero, el más obvio y el más intuitivo que se me ocurre. Hay que abordarlo intelectualmente».

Como se ha señalado, Gelernter no pertenece al bando del diseño inteligente ni al creacionista, pero resulta impresionante que alguien con su considerable reputación académica e intelectual afirme que las formas más extendidas del darwinismo son —en lo que respecta a la cuestión básica del origen de las especies— en esencia, un disparate.

La ventaja del cristiano

Los cielos proclaman la gloria de Dios.

Y para muchos, el don del sábado bíblico, que viene después de la creación de los seres humanos como acto final de la semana de la Creación, significa la bendición de conocer al Creador: En Génesis 2:2, 3, leemos: «Y en el séptimo día Dios terminó la obra que había hecho, y reposó en el séptimo día de toda la obra que había hecho. Entonces Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él descansó de toda la obra que Dios había creado y hecho».

En«Evolución, Creación y Lógica», con el pastor Doug, se encuentra un análisis mucho más detallado de la controversia entre la creación y la evolución. Él expone los argumentos lógicos a favor de un Creador y lo que eso significa para cada uno de nosotros. Como alguien sugirió una vez, ¡hay suficientes «eslabones perdidos» en la evolución como para formar una cadena por sí solos!

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